Froebel, Friedich (1787 - 1852).
 
1. Autor del Kindergarten (del alemán Kind, niño; Garten, jardín) o primera proposición curricular institucional en la primera infancia con un enfoque teórico-práctico. La mayor influencia pedagógica la recibió de Pestalozzi, con quien trabajó durante un tiempo, de forma que puede afirmarse que la obra de F. Froebel fue la aplicación de las ideas de Pestalozzi. El modelo pedagógico froebeliano ha tenido una significativa difusión en el mundo entero, no solo porque ofreció un currículo específico para trabajar con los niños, sino por el valor que le dio a la educación infantil. En muchos países comenzaron la educación inicial a través de esta modalidad o el aporte decisivo de algunos de sus planteamientos, y en la actualidad aún hay muchos de sus fundamentos y principios, materiales y actividades, así como el uso de diversos recursos, que están vigentes en todas las modalidades curriculares que consideran al niño como un agente activo. El fundamento teórico muestra diferentes énfasis, en primer lugar, se denota la existencia de una fuerte base religioso-filosófica, de la cual se derivan un conjunto de planteamientos eminentemente pedagógicos, y encontrándose, además, gérmenes importantes de un fundamento psicológico, pero que dada la época en que se ubica Froebel, no se puede corresponder exactamente como tal, sin embargo, anticipó la mayoría de los planteamientos básicos que la educación de la primera infancia ha continuado desarrollando, entre los cuales se encuentran la la estimulación educativa a los lactantes, el desarrollo de otras alternativas de atención al párvulo, como son las hoy llamadas vías de educación no formales o no convencionales, la importancia del conocimiento cabal del niño. El modelo froebeliano centra el juego como procedimiento metodológico principal, creando materiales específicos con el fin de transmitir el conocimiento, a los que denomina dones o regalos, y que están constituidos por una serie de juguetes y actividades graduados. Concibe la educación como la posibilidad de promover la actividad creadora, espontánea y libre del niño, mediante el juego. Los principios generales del modelo plantean la individualidad, o consideración de que cada educando es singular, y por tanto corresponde que la educación genere formas de atención que consideren esas peculiaridades; la libertad, en la que el ambiente educativo que se estructure debe respetar y preservar la libre acción del niño; la autoactividad, que como tal ha de posibilitar que el niño realice su propia experiencia a través de su actuar, el que será siempre interrelacionado, ya que solo de esta manera se favorece efectivamente su desarrollo, y se satisfará su necesidad de ser actuante; la relación o cooperación social, socialización o apertura, que plantea que en el niño hay una tendencia natural a relacionarse con los demás, y que el mundo de relaciones es el mejor medio que estimula un actuar en ese sentido, y que por lo tanto corresponde favorecer esta disposición, que le permitirá también actuar, crear y producir junto con los demás; la unidad o unificación, que consiste en hacer conciencia de la interrelación que hay entre todo lo que existe, lo que está dado por el espíritu divino (Dios) que está siempre presente, y que hay que buscar entre lo interno y lo externo, la actuación de uno con relación a otros, la unidad en la diversidad. Entre los principios específicos se señalan la importancia de una educación temprana, ofreciéndole estímulos adecuados, o favoreciendo tendencias y actitudes de curiosidad que existen en los niños; y el valor educativo del juego, como actividad propia del niño pequeño, y que es necesario favorecer. Los objetivos de la educación son el despertar en todos los aspectos las cualidades y facultades que Dios ha puesto en el niño, según los principios de la instrucción educadora y evolutiva del hombre, mediante el desarrollo de los miembros del cuerpo por una serie progresiva de ejercicios y juegos gimnásticos; el ejercicio de los sentidos, en especial de los espirituales; de los sentidos de la forma y el color por observaciones de la más variada especie; del sentido del sonido y sentimientos del ritmo y tacto, por medio de canciones y melodías; el desarrollo de las inclinaciones de actividad y ocupación del niño, así como de la capacidad intuitiva y cognoscitiva, especialmente, por medio de una serie de ejercicios que permiten los medios y dones de juego y ocupación; la estimulación de los sentimientos morales y religiosos, y el desarrollo del carácter por medio de conversaciones y narraciones adecuadas, y sobre todo por la colectividad que construye el niño con la educadora, que ha sido formada y actúa en dicho sentido; el combatir los hábitos de maldad y malas costumbres de la infancia por medio de la vida colectiva de los niños en agrupaciones amistosas, y mediante juegos animados. Los objetivos educacionales suponen siempre una concreción en términos de una aplicación de las grandes aspiraciones que postulan los fines, y se expresan en habilidades de coordinación motriz gruesa, de coordinación visomotriz fina, intelectuales, de expresión verbal, de discriminación sensorial, actitudes de expresión creadora a través de la música, de autonomía en la realización de actividades, morales y religiosas. El ambiente humano en la institución lo conforman adultos y niños, los grupos de niños son mixtos, con niños de 1 a 6 años, los cuales comparten algunas actividades, pero después se separan para trabajar con los dones formando tres subgrupos: grandes, regulares y pequeños. Los adultos se componen de un educador principal o directora del jardín y un grupo de ayudantes y educadoras. A su vez se le considera un rol importante a los padres, que tienen un potencial y la responsabilidad educativa con relación a los hijos, siendo el jardín infantil un medio para que hacerles comprender su importancia y la de la observación de la naturaleza infantil. De igual manera el modelo recaba el aporte de todos los que participaban en la vida del niño, concibiendo el Jardín Infantil abierto hacia la comunidad. El ambiente físico implicó desde un principio la importancia de un espacio exterior organizado próximo a la edificación, pero junto con ello el aprovechamiento intencionado del entorno total -especialmente del natural- que rodeaba el Jardín Infantil. Sin embargo, el medio físico no es lo fundamental, sino lo que se produce a partir de ese ambiente. Este medio físico requiere al menos de una sala para juegos, otra para ocupaciones y un jardín o patio, así como buena iluminación natural y ventilación. La organización del tiempo diario no aparece explícita ninguna referencia sobre el desarrollo de una jornada de trabajo, pero de fuentes secundarias se extraen datos de algunos períodos básicos, como es el de trabajo con los dones y en función a las diversas ocupaciones, el de orden, de juegos gimnásticos. La planificación froebeliana esta básicamente compuesta por objetivos específicos y un conjunto de sugerencias metodológicas y actividades de los niños, incluidas estas últimas en un relato común, la misma debe atender ciertos criterios generales, como la diferenciación de unos niños y otros para su atención, la variedad o equilibrio entre las actividades físicas e intelectuales, las actividades sedadas con las de movimiento; la flexibilidad de las clases en el tiempo según el contenido, el juego y el ánimo de los niños. Una parte importante del desarrollo del modelo froebeliano depende del uso de una serie de actividades y recursos, que fueron creadas por Froebel y que son sin dudas uno de sus grandes aportes a este nivel educativo, denominados dones y ocupaciones, muchos de ellos se mantienen en la actualidad, diseminados en los distintos currículos. Sus objetivos consisten en servir como elementos complementarios y de desarrollo, ofrecer la observación sensible de la vida y de todas sus partes y fenómenos, especialmente la observación de la naturaleza sensible, y llevar al educando al presentimiento, observación y comprensión de la unidad y uniformidad de todos los fenómenos vitales y naturales. La primera presentación de los dones consta de 6 dones, 4 materiales para ocupaciones y 4 ocupaciones. Posteriormente hizo algunos aportes nuevos, los que junto con los cantos alusivos que creó para acompañar el uso de materiales y ocupaciones. Este material básico fue enriquecido con otras sugerencias que hicieron sus continuadores, constituyéndose así la gran variedad de material froebeliano que actualmente se conoce. Entre los recursos intangibles que aportó Froebel a la práctica de la educación infantil, cabe señalar en forma especial los cantos alusivos, es decir, canciones cuyas letras van relacionadas con actividades que paralelamente va realizando el niño. Estos cantos los creó Froebel con relación a sus dones, pero hoy en día se han generalizado, y son habituales con relación a cualquier tipo de actividad del Jardín Infantil. Muchos son los aportes del modelo froebeliano a la educación de la primera infancia, como es la idea de utilizar grupos de ambos sexos, la creación de un medio adecuado para el niño, pero que en el caso de no darse todas las condiciones, el recurso humano puede obviar algunas de estas limitaciones; el uso de zonas externas a la sala de clase, la organización diaria del tiempo; la planificación del trabajo diario; aunque se le critica la abstracción de varios de los dones, y lo dirigido de ciertas actividades.