Decroly, Ovidio (1871–1932).
 
1. Nace en Bélgica, se graduó de Medicina, en la que se especializa en enfermedades nerviosas, lo cual lo relaciona con la atención de niños anormales, lo que promueve su interés por la educación de estos niños y la iniciativa de fundar en 1901 un instituto de educación especial para ellos, y de elaborar una pedagogía que respondiera a la variedad de cosas que observaba. Así, funda también una escuela para niños normales con el fin de aplicar sus ideas pedagógicas. Sus ideas se difundieron por el mundo a través de sus colaboradores y comenzaron a aplicarse en la práctica pedagógica. Su mérito fundamental es la introducción, dentro de la acción pedagógica, de los centros de interés en los que debe desenvolverse la actividad del niño, postulando que la educación en estas edades es preparar al niño y a la niña para la vida, en un concepto de modelo global para la educación. Entre los fundamentos teóricos de la concepción decroliana, una parte importante corresponde a su enfoque bio-psicológico de caracterizar al niño, y derivar a partir de ahí las bases pedagógicas. En este sentido concibe la organización de las actividades educativas en tres grupos de ejercicios diferentes, teniendo en cuenta los tres grupos de procesos psíquicos fundamentales, como son la impresión y la percepción; la asociación y la generalización; la reflexión y el juicio; y la expresión y el acto o voluntad, derivando a partir de ello su planteamiento sobre los centros de interés. Esto se une a la consideración de otras reglas basadas en la psicología del niño y las necesidades sociales, que se concretan en cuatro aspectos importantes, uno, el tender a la unidad; dos, el convenir al mayor número de mentalidades posibles; tres, permitir la adquisición de un número mínimo de conocimientos indispensables; y cuatro, favorecer el desarrollo integral de todas las facultades, y la adaptación al medio natural y social en los que el niño debe pasar su existencia. Decroly se adscribe a los planteamientos de la Escuela Activa, insistiendo en aplicar sus postulados. Esta concepción se basa en determinados principios, como son el de la realidad, que partiendo del lema de la Escuela para la vida y por la vida implica el conocimiento del ser vivo en general, y del hombre en particular, y el de la naturaleza, comprendiendo en ella la especie humana considerada en tanto que grupo formando una parte del medio. Otro principio es el de la unidad, globalización o concentración, que sustenta su programa de ideas asociadas y los centros de interés. Un tercer principio corresponde a la individualidad, o de la diferenciación, debido a su experiencia en el trabajo con niños anormales. Finalmente un cuarto principio o de relación, en el que la integración del niño con los demás es considerada e incorporada como parte importante del programa de ideas asociadas, así, junto con el respeto a la individualidad del niño, se visualiza como esencial su relación progresiva con los demás. El ambiente humano en el sistema decroliano plantea la formación de grupos mixtos homogéneos en cuanto a características comunes, o edad mental, pero con libertad de los niños para moverse de un grupo a otro, y en el que la maestra juega un papel de consejera, de ayuda, en estrecha relación con la familia. El ambiente físico concibe a las instituciones en contacto directo con la naturaleza, con salas, tipo talleres o laboratorios con materiales que los niños ayudarán a organizar, y otra, para comedor. La organización del tiempo de la jornada diaria plantea diferentes horarios teniendo en cuenta las actividades a realizar por el niño y el lugar, dedicándole especial atención a los centros de interés y a la participación activa del niño en la actividad. En la planificación postula a los centros de interés como forma de organizar las actividades, así como las leyes fundamentales del trabajo pedagógico, yendo de lo concreto a lo abstracto, de lo simple a lo complejo, de lo conocido a lo desconocido, así como la importancia de considerar al niño como centro del proceso educativo. Para llevar esto a cabo Decroly establece actividades, que se desarrollan a partir de materiales que denominó juegos educativos, que clasificó en juegos visuales (entre ellos están las loterías decrolianas), juegos visuales – motores, juegos motores y auditivos – motores, juegos de iniciación en aritmética, juegos que se refieren a la noción de tiempo, juegos iniciales en la lectura, juegos de gramática y de comprensión de lenguaje, así como otras actividades como el canto, rítmicas, jardinería, horticultura y cuidado de animales, y las que se derivan de esos centros de interés. Los materiales decrolianos son uno de los principales aportes de este modelo pedagógico, encontrándose entre ellos aquellos para la percepción de formas y colores combinados, y para la percepción de formas y direcciones. Además de los materiales otros aportes se derivan del sistema de Decroly, como son el ambiente humano, en que los grupos se conciben coeducacionales, homogeneizados y con una matrícula limitada, sobre la base del desarrollo mental de los niños; el trabajo educativo correlacionado que se planteaba con la familia, e incluso su participación en la gestión administrativa de la escuela; y la propuesta de que las escuelas fueran trasladadas al campo en búsqueda de ese contacto con la naturaleza, y que en las mismas gran parte de las actividades debían apoyarse en las situaciones de la vida diaria, como la jardinería, la horticultura, el cuidado de los animales, entre otras, así como su concepción de las salas - talleres, con la participación de los niños en su ordenación y decoración. Este modelo propugnó el no dividir el tiempo diario en períodos establecidos, sino en dejar que las actividades fluyeran acorde con las etapas a través de las cuales un niño se pone en contacto con algo de su interés mediante la observación, la asociación y la expresión. Los juegos, y en particular los materiales creados por Decroly son actualmente la base de muchos de los recursos gráficos que se utilizan para el aprestamiento de los niños, y que tienen un valor en la medida en que sean el proceso final de un conjunto de vivencias concretas con esas nociones o aspectos que se desean favorecer. Un aporte final lo constituye el concepto de evaluación diagnóstica que introdujo Decroly en la educación infantil, lo cual estaba relacionado con su preocupación por homogeneizar los grupos.