El Cerro del Hierro (San Nicolás del Puerto, Sevilla)
Localización
geográfica / Geología
/ Geomorfología / Paleontología /
Minería / Flora y fauna /
/ Cartografía
y Fotografía Aérea / Itinerarios
/
Actividades didácticas / Otros puntos de interés geológico de
la Sierra Norte de Sevilla
Fuente:
MIRAS RUIZ, ADOLFO, (1990): "Geoquímica y Mineralizaciones de los depósitos de Barita de Badajoz y Sevilla". Tesis Doctoral, Facultad de Químicas, Universidad de Sevilla.
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Las
mineralizaciones de barita
se encuentran en una secuencia
de materiales fundamentalmente
carbonatados del Cámbrico inferior, correspondientes
a la
Fm. Campoallá (Simon; 1951) del Dominio de Zafra - Alanís - Córdoba. En segundo lugar, la existencia de una disconformidad en el seno de los materiales cámbricos, sellada por depósitos que parecen corresponder al desarrollo de un paleosuelo de tipo fersialítico o ferruginoso, que se encuentra sobre ciertas estructuras de karstificación que presentan los materiales carbonatados, y bajo las capas pizarrosas con trilobites del Marianiense inferior-medio (Liñán, com. personal). Desde el punto de vista estructural, el Cerro del Hierro constituye la parte oriental de un sinclinal de flancos muy desiguales, cuyo plano axial de dirección general hercínica, forma una inflexión bastante marcada según N-S. La
secuencia estratigráfica
establecida por
nosotros consta de cuatro formaciones: -Los
materiales más antiguos de esta zona constituyen una serie de tipo
flyschoide, que comienza con un paquete basal conglomerático, formado
por cantos cuarcíticos orientados (N 100º-110º E), sobre los cuales
descansa un potente tramo rítmico de pizarras alternantes con
areniscas. En la parte
superior de la serie pueden aparecer algunas intercalaciones vulcanoclásticas
(tobas y aglomerados), estando marcado el techo por un paquete
carbonatado masivo que aflora de manera discontinua. -Sobre
los materiales anteriores
descansa discordantemente
un tramo de areniscas cuarcíticas y arcosas blanquecinas,
que han sido asimiladas a la Fm. Torreárboles (Liñán, 1978). Estas rocas presentan una textura blastopsamítica
heterogranular, con granos de cuarzo,
plagioclasa, feldespato
potásico, micas y óxidos
de hierro (hematites), en una matriz sericítica Ambas
formaciones han sido referidas en la bibliografía regional
como una sola
secuencia conocida como
"Capas del Tambor" (Simon,
1951), o Serie
Detrítica Inferior (García
Vélez, 1975).
En contacto cartográficamente
discordante sobre las anteriores formaciones,
aparece un potente tramo de pizarras con niveles calizos
discontinuos (pizarras con calizas), que presenta marcados cambios
laterales de facies, manifestando
en general una mayor proporción de carbonatos hacia el Oeste y hacia
techo de la serie (calizas con pizarras).
La parte superior de esta
formación esta constituida por un tramo de calizas masivas,
parcialmente dolomíticas, que forman el paraje
denominado Cerro del Hierro.
Este conjunto
detrítico-carbonatado es conocido como Fm. Campoallá (Simon,
1951).
Se han podido observar en
algunos niveles carbonatados de la base
de esta formación,
estructuras "kramenzel"
o calizas de facies rizadas,
que forman
delgados lechos
carbonatados en
relación con niveles
políticos centimétricos
alternantes, manifestándose una foliación replegada que se
adapta a la forma de los bancos carbonatados (ondulaciones). Los bancos de calizas más potentes (varias decenas de metros) corresponden a rocas bioconstruidas, con abundantes restos de arqueociatos, y con facies de algas. En la base del tramo carbonatado más potente, que constituye el Cerro del Hierro, aparecen localmente unos delgados niveles estromatoliticos muy espectaculares, formados por estructuras de crecimiento de algas y bacterias finamente laminadas (mallas de algas).
También existen algunos
bancos de calizas dolomíticas y de calizas con nódulos de sílex,
cuya posición en la serie no se ha podido precisar. El estudio en lámina
delgada de algunas muestras carbonatadas con abundantes oxi-hidróxidos
de Fe, ha mostrado la
existencia, asimismo, de microfacies pseudo-oolíticas ferruginosas
formadas por restos de Arqueociatos. -El conjunto más superior ocupa el núcleo de la estructura sinclinal, y está formado exclusivamente por pizarras verde-amarillentas y moradas, que suelen presentar una característica disyunción astillosa, y abundantes restos de trilobites (Strenuella sp., Delgadella sp. y Ellipsocephallus sp. (según Liñán com. personal) correspondientes al tránsito entre el Marianense inferior y medio. Esta Formación es conocida como "Capas de Alanís" (Simon, 1951) o Fm. Detrítica Superior (García Vélez, 1975). -Las
capas de este último conjunto descansan subparalelas a los materiales
detrítico-carbonatados,
fosilizando además
un paleokarst sobre el que se desarrolló probablemente un
potente suelo de tipo fersialítico-ferruginoso, que aunque
erosionado, se conserva parcialmente en algunos puntos. El sellado de
este paleorrelieve
pone de
manifiesto una
evidente disconformidad entre las dos formaciones.
-Localmente pueden aparecer pequeños diques de diabasas intruyendo en
la secuencia estratigráfica. Estas rocas están formadas por un
entramado de cristales idiomorfos de plagioclasa muy sericitizada,
entre los
que se disponen cristales
de piroxeno y/o
anfíbol totalmente transformados
en epidota,
clorita y
leucoxeno. El
cuarzo es minoritario y se encuentra intersticial |
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Columna litoestratigráfica establecida en el área de Cerro del Hierro (Imagen de 51 Kb) |
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Corte geológico esquemático del área de Cerro del Hierro (Imagen de 34 Kb) |
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La mayor
parte de
los materiales
carbonatados de
la zona presentan
algún tipo
de estructura
en relación
con procesos kársticos más
o menos
recientes, aunque
también pueden observarse
en determinados
puntos en
los que
los materiales carbonatados
han estado
cubiertos por
las pizarras superiores, diversos
rasgos geomorfológicos que evidencian una etapa de karstificación desarrollada
durante el Marianiense inferior
Los
principales rasgos
que pueden
reconocerse, en relación con esta etapa de karstificación son: a)
Desarrollo de un
kryptokarst con
modelados de
chicot redondeados. b)
Profundas depresiones
rodeadas de
torrecillas. c)
Pseudoscallops, oquedades o
balmas basales y d) Otros tipos de morfologías de superficies curvas y redondeadas (Miras y Rodríguez Vidal, 1990).
Estos caracteres indican
una génesis
en un
medio tropical muy
húmedo, bajo
una potente
cobertera de
suelo (fersialítico-ferruginoso),
y abundante vegetación.
Las relaciones
estratigráficas con la
cobertera ferruginosa y las pizarras superiores son
significativas de un periodo relativamente prolongado de actividad
corrosiva, capaz de generar desniveles de varias decenas de metros.
La Orogenia
Hercínica dio
lugar al
plegamiento y
posterior fracturación
de todos
estos materiales,
condicionando el desarrollo del desmantelamiento y de nuevos procesos
de karstificación, que
son los que se evidencian hoy día,
de una forma más espectacular. El
aspecto de
esta nueva
karstificación ha
sido inducido en gran parte por la morfología kárstica
previa. Los rasgos
más significativos que pueden
observarse son: a)
Descenso espectacular
de nivel de
base, que
origina profundas excavaciones.
b)
Desarrollo de formas con aristas y bordes angulosos. c) Estructuras
de disolución y colapso, en relación con las cuales se hallan las
mineralizaciones de barita más importantes
de esta
zona y
d) Formación de estalagmitas y/o pequeñas cortinas de calcita, en zonas muy locales (Miras y Rodríguez Vidal, 1990).
Se carece por ahora de datos fiables que nos marquen la edad de esta karstificación. El único rasgo significativo que puede observarse está vinculado al desarrollo de una superficie de aplanamiento regional (680-670 m) y otra local (650-640 m), generadas en calizas bajo procesos de cryptocorrosión durante el Neógeno (Delanoy et al., 1989). Además de las estructuras de plegamiento ya comentadas, son patentes otras características ligadas a las deformaciones hercínicas. En los materiales pizarrosos se manifiesta una esquistosidad de fractura que forma muy pocos grados con la estratificación, mientras que en las calizas se produce una recristalización generalizada, y una ligera esquistosidad de flujo, que localmente se observa asociada a pliegues en esparita. |
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Los yacimientos del Cerro del Hierro fueron explotados ya en época romana, realizándose labores a favor de las zonas en las que el mineral se presenta más puro y fácil de fundir, unas veces a cielo abierto y otras en labor subterránea. La Compañía de El Pedroso no explotó el mineral del Cerro del Hierro, aunque sí efectuó algunos sondeos de exploración. En 1893, las minas fueron tomadas en arrendamiento por la sociedad escocesa William Baird Mining and Co. Ltd., de Glasgow, que comenzó seguidamente sus instalaciones, inaugurando la explotación en 1895 y continuándola durante la primera mitad de este siglo, bajo la firma The Baird’s Mining Co. Ltd. La arquitectura inglesa del poblado del Cerro, junto con la iglesia y las casas de los ingenieros, se deben a esta época. También se construyó en 1865 un ramal ferroviario de l 5 Km. de longitud que, de acuerdo con la M.Z.A., se unía a la línea Sevilla-Mérida. Entre 1895 y 1932 se obtuvo una producción de 7’63 millones de Tm., a un ritmo de 200.000 Tm. toneladas anuales por término medio. Hubo un periodo de inactividad, coincidiendo con la Guerra Civil, al término del cual siguió trabajándose la mina para la misma compañía. Sin embargo, en 1.946 pasa a manos de Nueva Montaña Quijano, extrayéndose hasta 1966 la cantidad de 2 millones de Tm. , transfiriéndose posteriormente a una nueva sociedad, Cerro del Hierro S.A., que entre 1972 y 1977 extrajo una cifra similar. En la década de los 80 la mina estuvo bajo la titularidad de una cooperativa de las propios trabajadores que realizaron, a nivel restringido, el beneficio de las baritas existentes en el criadero. En la actualidad no se lleva a cabo ningún trabajo de aprovechamiento. En 2000, el poblado minero, el complejo kárstico y su entorno (en total, 363 Ha) es adquirido por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía. |

Mapa de las concesiones mineras del Cerro del Hierro y el término de San
Nicolás en 1944.
Eduardo Carvajal y Acuña: "Hierros de Sevilla" en
"Criaderos de Hierro de España", tomo IV,
Instituto Geológico y Minero, Madrid, 1944.
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Un cortijo serrano cerca de Cerro del Hierro:
La Abejera
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"Casas de los Ingleses"
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Taller de locomotoras |
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Itinerario 1 |
Por la Sierra Norte de Sevilla |
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Sierra Morena es todavía uno de los espacios naturales mejor conservados y quizá la mayor reserva de bosque mediterráneo. Gran parte de su vertiente andaluza, más conocida por su tradición cinegética que por otros valores, se halla incluida dentro de las limites de varios parques naturales, siendo el de la Sierra Norte de Sevilla, con casi 165.000 hectáreas, una de las más extensas de España. El norte de la provincia de Sevilla es un territorio montaraz que se encuentra en su mayor parte cubierto por los bosques de encinas y alcornoques. A pesar de la sensación de salvajismo que despierta en el visitante, el paisaje de este sector de Sierra Morena es el resultado de una secular interacción entre el hombre y la naturaleza. Los aprovechamientos tradicionales de la dehesa, basados fundamentalmente en la ganadería, la extracción de leña y la caza mayor, han permitido que se haya mantenido hasta nuestros días este particular ecosistema. El itinerario propuesto tiene como punto de partida y de llegada el pequeño poblado minero en las cercanías del Cerro del Hierro, un promontorio formado por calizas cámbricas que, como indica su nombre, tuvo en sus entrañas un rico filón de este mineral. Antes de iniciar la ruta, merece la pena acercarse hasta el cerro para perderse por su laberinto de galerías. El modelado kárstico y la actividad minera desarrollada durante casi un siglo han creado un curioso paisaje de formas rocosas caprichosas. De nuevo en el poblado, comenzaremos el recorrido por el camino que sale de la parte alta del caserío. Durante el primer tramo atravesaremos un bosque bastante cerrado, con presencia de encinas, quejigos, alcornoques y algún roble melojo. A los tres kilómetros, tomaremos la primera bifurcación que presenta el desvío de la izquierda. A partir de aquí se entra en una amplia dehesa muy aclarada, pero que presenta la particularidad de estar integrada mayoritariamente por robles melojos. Continuando nuestra ruta, llegaremos a la carretera que une San Nicolás del Puerto con Las Navas de la Concepción. A partir de este cruce, la cañada atraviesa dos cancelas –que deberemos cerrar tras nuestro paso–. Poco más adelante, en una bifurcación de caminos, se encontrará una tercera cancela que queda a nuestra derecha y por donde deberemos continuar. Al traspasarla giraremos de nuevo a la izquierda y seguiremos hasta encontrar la carretera que une la ermita de San Diego con San Nicolás del Puerto. En este pueblo es un deber visitar el nacimiento del río Rivera del Huéznar. Desde San Nicolás cerraremos nuestro itinerario volviendo al Cerro del Hierro. Si no queremos regresar por la carretera podremos hacerlo por el trazado del antiguo ferrocarril que corre paralelo a ella. Otro itinerario opcional es el que discurre a la vera del Rivera del Huéznar. El recorrido se puede iniciar en el mismo nacimiento del río y se puede prolongar hasta el Molino del Corcho, paraje situado unos 15 kilómetros aguas abajo. Siguiendo el curso del río, el itinerario no tiene pérdida, aunque habrá que cambiar de orilla para buscar los pasos más cómodos. Todo el curso fluvial se encuentra jalonado por un magnifico bosque de ribera alisos, fresnos y sauces. En sus aguas sobreviven las últimas truchas sevillanas. Datos
prácticos Situación: Franja norte de la provincia de Sevilla. Protecciones: Es parque natural desde 1989. Punto de partida y de llegada:
Poblado del Cerro del Hierro. Distancias: Unos
20 kilómetros. Recorrido: Ideal para bicicleta de montaña. Altitud: Entre 590 y 770 metros. Cómo llegar: Desde Sevilla a Constantina por la C-432, y desde
aquí al Cerro del Hierro por la carretera a San Nicolás del Puerto. Cuándo ir: Primavera, otoño e invierno. Valores
naturales: Extensas
dehesas de encinas y alcornoques. Alisadas y otros bosques riparios en el
ría Rivera del Huéznar. Rapaces buitre leonado, buitre negro,
águila imperial, cigüeña negra y nutria. En el Rivera del Huéznar
subsiste la única población de trucha autóctona de la provincia de
Sevilla. Monumentos
del hombre:
Monasterio cartujo de Cazalla de la Sierra. Restos de molinos, batanes y
minicentrales hidroeléctricas antiguas. Comer
y dormir:
Existen numerosas iniciativas de turismo rural. La hospedería de la
Cartuja de Cazalla –95 488 4516– ofrece un ambiente ideal para todas
los que busquen sosiego y cultura. El mismo ambiente tranquilo y campestre
puede disfrutarse en el cortijo Las Navezuelas, en las cercanías de
Cazalla de la Sierra –95 4884764–.Hotel restaurante Posada del Moro
–95 4884858–, en Cazalla. Camping La Fundición 95 4884934–, en la
carretera Cazalla-Constantina. Gemasol 95 5880222– organiza itinerarios
por el parque natural. Centros
de información:
Centro de recepción del parque en Constantina. Mapas: Hojas 899 y 920 escala 1:50.000 del Servicio Geográfico del Ejército. TEXTO:
José Manuel Reyero. ILUSTRACIÓN: Antonio Gragera. Diario "El PAÍS"
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Introducción a la historia de la minería en la Sierra Norte de Sevilla
Yacimientos mineralógicos y petrológicos de la Sierra Norte de Sevilla