Yacimiento de Stigmarias
carboníferas de
Villanueva del Río y Minas (Sevilla)

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LA FLORA DE LA CUENCA CARBONÍFERA DE VILLANUEVA DEL RÍO Y MINAS (SEVILLA) Jaime Gil Fernández Revista "Subsuelo" nº 19, abril 2003Grupo Andaluz de Mineralogía Sevilla, España Geología. La pequeña cuenca carbonífera de Villanueva, está situada a unos 40 km. al NE de la ciudad de Sevilla. Forma un sinclinal asimétrico, con el eje orientado en dirección N-NO a S-SO, apoyado discordantemente sobre pizarras, que, por no poseer fósiles, no están exactamente datadas, aunque se supone que son del Cámbrico. Adosado al flanco oeste de este sinclinal principal, se descubrió en unas campañas de investigación en los últimos años de explotación, otro, de más pequeñas dimensiones con la misma dirección. En la parte norte de la cuenca, las capas carboníferas alcanzan un alto grado de inclinación, y afloran en superficie, lo que permitió la temprana explotación del carbón. En el centro y sur, las capas se hacen casi horizontales, estando recubiertas por un potente Mioceno, éste sí muy rico en fósiles.La serie carbonífera tiene una potencia media inferior a los 300 m. Se puede dividir en tres grandes tramos, los conglomerados de base, 25 m., formados por fragmentos de rocas del sustrato, la serie productiva, unos 60 m., alternancia de hasta 4 capas de hulla, denominadas por los mineros Banquillo, Cajón, Principal y Superior, con pizarras y areniscas, y por último los conglomerados finales, con un grosor de 200 m.Edad geológica. Son muchos los listados publicados de plantas fósiles de Villanueva, a partir de los cuales se ha tratado de averiguar su edad. Ya sea por una incorrecta determinación o por la mezcla con muestras de otras localidades, se solía asignar a Villanueva una edad Westfaliense-Estefaniense, distribución muy amplia para el reducido espesor de la cuenca, o bien Estefaniense, MALLADA (1898), GAVALA (1927) y JONGMANS (1951). SIMON (1950), propuso una edad Westfaliense B, lo que sería confirmado por GARCÍA-LOYGORRI y ORTUÑO (1969) y ORTUÑO (1970), que citan más de veinte especies e ilustran un buen número de ellas. Sin embargo, WAGNER et al. (1983), a partir del estudio de microflora (esporas), nuevas especies de macroflora y la reinterpretación de la citada por los anteriores autores, suben esta edad a Westfaliense A. (aprox. 310 millones de años).¿Dónde recoger flora? Los diversos autores que han tratado la cuenca coinciden en que ésta no es muy abundante, aunque citan diferentes niveles fosilíferos de donde recogen flora. Una vez clausurada la minería de interior en los años 70 del siglo pasado, la localidad “clásica” para la recogida de fósiles era la escombrera situada entre la vía del tren y la margen izquierda del río Rivera de Huéznar, donde se depositaron los desechos del pozo principal de la cuenca, el nº 5. Gran parte de las plantas citadas e ilustradas en este artículo proceden de aquí. Lamentablemente, su reciente sellado y reforestación, debido a la lenta combustión interna que sufría, ha reducido bastante su posibilidades. En el norte de la cuenca, en la parte derecha del río, se superponen las escombreras de los primeros pozos puestos en explotación, como el San Fernando, y de la gran corta abierta hasta principios de los años 80, para explotar la Capa Superior. En éstas, la variedad y abundancia de flora es mucho menor. Quedan pocos afloramientos naturales de las capas productivas, ya que la mayoría se localizaban donde se desarrolló la minería a cielo abierto. En el mismo cauce del Rivera de Huéznar, justo debajo del puente del ferrocarril aflora un nivel areniscoso con moldes de Calamites y vegetación macerada no determinable. Un poco aguas del arroyo Tamajoso, también es posible encontrar algo de flora. Por último, citar el único y espectacular afloramiento de carbón que ha sobrevivido, gracias a que su ubicación impedía la explotación. Se encuentra por encima de la casa de bombas situada junto al río, también por debajo del gran puente del ferrocarril.DESCRIPCIÓN DE ESPECIESLepidofitas.Orden de plantas que, a pesar de no tener madera, alcanzaban en el Carbonífero porte arbóreo gracias al engrosamiento de la corteza. Las hojas, lineales, largas, se insertaban directamente en el tronco y ramas, y al caer, dejaban una marca o cicatriz foliar muy característica que es la base para la clasificación de especies.Stigmaria ficoides. Corresponden a los rizomas o raíces de fijación de las licofitas. En su superficie se observan unas cicatrices dispuestas helicoidalmente y con forma de ombligo, en las que se insertaban las raíces absorbentes. Se trata, junto con los Calamites, de los fósiles más comunes de Villanueva, encontrandose tanto en las escombreras, como “in situ”, en la pared norte de la corta de San Fernando. Allí se conserva, aunque con un altísimo grado de inclinación, el muro pizarroso de la Capa Superior (ya extraída), constituyendo un buen ejemplo de lo que se denomina “suelo de vegetación”. Una cita de SIMON, debe referirse sin duda a esta especie: “Troncos enraizados en posición erguida han sido encontrados en diferentes puntos (...); algunos ejemplares, muy bonitos, se exhiben en el pozo 5”.Lepidodendron aculeatum.Árboles de copa muy ramificada, que formaban bosques en zonas húmedas y pantanosas. Las cicatrices foliares son romboidales, alargadas y algo sinuosas en esta especie, dispuestas helicoidalmente y encajando unas con otras..Lepidophylloides sp.Hojas lineales, de más de 10 cm de longitud que van estrechándose progresivamente hacia el ápice. En el centro de la hoja se aprecia una especie de carena. Se corresponderían a las hojas de Lepidodendron.Mucho más abundante que Lepidodendron, son los fragmentos de corteza de Sigillaria, que al igual que el anterior son grandes árboles de terrenos pantanosos. Al parecer, no estaban ramificados, o a lo sumo tenían la copa bifurcada. Las cicatrices foliares tienen forma más o menos hexagonal. Se pueden agrupar en dos tipos, Sigillarias acanaladas, con las cicatrices foliares separadas entre ellas y dispuestas en filas verticales, que a su vez están separadas por surcos más o menos profundos, y Sigillarias no acanaladas, con cicatrices dispuestas a modo de panal, sin separación. De las seis especies que se citan, las cuatro primeras son acanaladas, y las dos últimas, no.Sigillaria poliploca: acanaladura fina y ondulada, cicatrices mas anchas que altas. La superficie entre las cicatrices es algo rugosa.Sigillaria scutellata. Acanaladura recta, profunda. Cicatrices más altas que anchas. Superficie entre ellas lisa o con un surco transversal.Sigillaria boblayi.Acanaladura recta. Se caracteriza por la superficie entre cicatrices muy rugosa.Sigillaria sp. Acanaladura recta. Toda la superficie, tanto de las acanaladuras como de las cicatrices esta estriada longitudinalmente. Cicatrices más bien rectangulares.Sigillaria elegans: Cicatrices foliares muy juntas, hexagonales muy perfectas, de igual anchura que altura, o ligeramente más anchas.Sigillaria ¿mamillaris?Cicatrices foliares más altas que anchas.Equisetales. Las plantas de este Orden, al igual que las lepidofitas, no tenían madera propiamente dicha, pero gracias una médula muy gruesa podían alcanzar tamaño arbóreo. Vivían en terrenos más húmedos, o incluso dentro del agua. El tallo de la planta está articulado, insertándose ramas y hojas en los nudos. Interiormente estaba hueco, siendo los fósiles más corrientes de este grupo, los moldes de relleno, donde quedaban marcados los haces conductores de la planta, que separan una especie de costillas. Para la determinación de estos moldes, denominados Calamites, hay que fijarse principalmente en la forma de esas costillas y en el numero y disposición de las cicatrices de inserción de hojas (situadas en el extremo de las costillas) y ramas. Muy abundantes en Villanueva, y en general todos los yacimientos carboníferos, pueden verse niveles pizarrosos con multitud de Calamites aplastados, amontonados unos sobre otros.Calamites suckowiiGeneralmente de entrenudos mas anchos que largos, cicatrices de las hojas redondas y ocupando casi todo el extremo de la costilla. Sin cicatrices de ramas.Calamites cistii: Entrenudos mas largos que anchos y cicatrices de las hojas ovales y pequeñas. Tampoco se aprecian cicatrices de ramas .Calamites carinatusMuy parecido a C. Suckowii, pero con dos grandes cicatrices de ramas en cada nudo, que se alternan con las cicatrices del siguiente nudo.Las hojas de Calamites se han descrito en dos géneros, Annularia y Asterophyllites. En el primero las hojas verticiladas forman una especie de vaina sobre la ramita y en Asterophyllites, se insertan directamente en el nudo.Annularia radiata.Verticilos de 8-12 hojas lineales, de ápice afilado, de 5 a 20 mm. de longitud.Asterophyllites charaeformis.Verticilos de 4-5 hojas de pocos milímetros de longitud.Esfenofillales. Sphenophyllum amplum. Perteneciente a un orden próximo a los equisetos. Se trata de plantas herbáceas, de poco porte y que algunos autores representan como enredaderas. Los tallos están estriados y las hojas verticiladas, con forma general cuneiforme. En esta especie los verticilos son de doce hojas, con el ápice terminado en cuatro dientecitos.(Fig. 19).Filicofitas y Pteridospermas. En los yacimientos carboníferos se encuentran dos Clases de plantas, que tienen en común el follaje similar al de los helechos, pero que están evolutivamente alejadas entre sí. Se trata de los Filicofitas o helechos verdaderos, y de las Pteridospermas, o helechos con semillas, más próximos a las coníferas que a los primeros. Muchos de los géneros de plantas carboníferas se constituyeron agrupando plantas en función de la forma de las hojas o frondes, aunque después, al irse descubriendo frondes fértiles o con semillas, se vio que pertenecían a grupos diferentes. Los frondes no son especialmente abundantes en Villanueva y, además al ser negras las pizarras sobre las que se encuentran suelen pasar desapercibidos y se dificulta su determinación.Paripteris gigantea. Pteridosperma. Es el fronde más común de Villanueva. Las pínulas (hojillas que componen un fronde) se presentan generalmente sueltas, sin estar sujetas al raquis. La forma, es más o menos triangular alargada, con la base acorazonada. La nerviación es flabelada (con forma de abanico), aunque puede adivinarse un nervio principal que no llega al final de la hoja. Los nervios se bifurcan varias veces antes de llegar al borde. (Fig. 20) En la gran escombrera de la mina a cielo abierto, esta especie, junto con los Calamites, es especialmente abundante.Cyclopteris sp. En la base de las ramitas y frondes de las Neuropteridias, familia a la que pertenece Paripteris, había una hojas orbiculares y de mayor tamaño que las pínulas, que se han descrito como Cyclopteris. Los ejemplares de Villanueva deben corresponder con bastante seguridad a P. gigantea (Fig. 21).Alethopteris lonchitica.Pteridosperma. El género Alethopteris es fácilmente distinguible por sus frondes de raquis alado y pínulas sentadas (sin peciolo). La especie se caracteriza por la nerviación secundaria de las pínulas muy fina y apretada, rigurosamente bifurcada a diferente altura de la lámina. Diferentes autores citan esta especie como muy abundante en pizarras aledañas a la capa Cajón (Fig. 22)Renaultia crepinii.Género que agrupa tanto a Pteridospermas como a Filicofitas, aunque esta especie es un helecho verdadero. Se caracterizan por sus pínulas pequeñas, lobuladas, cuya forma general recuerda a las hojas del perejil. (Fig. 23)Mariopteris muricata. Pteridosperma. Las pínulas son triangulares, sentadas, con un nervio principal, y varios secundarios que parten directamente del raquis alado. Las pínulas más cercanas al raquis principal tienen un pequeño lóbulo y son más redondeadas, las más alejadas no tienen lóbulos y son más alargadas. (Fig. 24)Pecopteris sp.Son los frondes fósiles más conocidos y abundantes, aunque en Villanueva son realmente escasos. Agrupa especies de las dos Clases. Se caracteriza el género por las pínulas sentadas, de borde entero y con un nervio principal bien marcado. Hay citadas varias especies en la cuenca, aunque no se ha podido determinar específicamente ningún ejemplar (Fig. 25).BibliografíaCLEAL, C. J. & THOMAS, B.A. 1994. Plant Fossils of the British Coal Measures. The Paleontological Association. Londres.GARCIA-LOYGORRI, A. & ORTUÑO, M.G. 1969. Estudio Geológico de la Cuenca Carbonífera de Villanueva del Río y Minas (Sevilla). Actas de las III Jornadas Nacionales de Minería y Metalurgia. Gijón. 821-864.GAVALA, J. Memoria Correspondiente a la Hoja de Cantillana (Mapa Geológico de España, 1: 50.000). Boletín IGME, t 49. Madrid.JONGMANS, W.J. 1951. Las Floras Carboníferas de España. Estudios Geológicos. T 7. CSIC. Madrid. 281-330.MALLADA, L. 1898. Explicación del Mapa Geológico de España, Tomo III, Sistemas Devoniano y Carbonífero. Memorias de la Comisión del Mapa Geológico de España. MadridORTUÑO, M.G. 1970. Middle Westphalian Strata in South-West Spain. Compte Rendu Sixième Congrès International de Stratigraphie et de Geologie du Carbonifère. Sheffield. 1275-1292.SIMON, W. 1953. Datos para la Historia de Sierra Morena. Sus Sedimentos Variscos. La Cuenca Carbonífera de Villanueva. Instituto Lucas Mallada, Publicaciones Extranjeras, 7. Madrid. 49-68.WAGNER, R.H. 2001. Fósiles vegetales. Recursos Naturales de Córdoba, 6. Diputación de Córdoba. Córdoba.WAGNER, R.H., COQUE, R., & BROUTIN, J. (1983). Micro and Megafloral Remains of Early Westfalian Age from Villanueva del Río y Minas (Prov. Sevilla, Spain). Contributions to the Carboniferous Geology of the Iberian Peninsula. Oporto. 241-251
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