Formas Exokársticas Destructivas

DOLINAS

UVALAS  POLJÉS  VALLES KÁRSTICOS LAPIAZ    SIMAS Y SUMIDEROS
    LAGOS KÁRSTICOS PANTANOS KÁRSTICOS    

 

  DOLINAS

Depresiones con geometría tendente a cónica, troncocónica o irregular, pero de planta más o menos circular, paredes escarpadas y fondo plano o en embudo. Conectan aguas superficiales y subterráneas pues, salvo que hayan quedado colgadas, son sumideros de la escorrentía. Las formadas por colapsos suelen tener una morfología irregular (en general subrectangular) y con frecuencia aparecen asociadas a simas o sumideros. El fondo a veces está tapizado por coluviones precedentes de las paredes y material residual de la disolución.


Dolina en semigraben en la sierra de Grazalema (Cádiz)

 

Comúnmente se consideran las dolinas como las formas más típicas de las regiones kársticas. Consisten en depresiones simples, de tamaño pequeño, de forma comúnmente redondeada u ovalada, cuyo diámetro oscila desde unos pocos metros hasta 500 metros.

El término dolina es proveniente del eslavo y significa valle. En España frecuentemente se les llama torcas.

Al igual que en el caso de los lapiaces, los distintos factores físico-geográficos influyen sobre el origen y las peculiaridades de las dolinas.

La pureza de las rocas carbonatadas favorece el desarrollo de las dolinas. En las rocas calcáreas porosas se originan depresiones amplias y someras formadas básicamente a través de los poros. En las calizas cristalinas las dolinas tienden a seguir un desarrollo vertical y son guiadas por fracturas y grietas. A menudo se originan dolinas de contacto entre rocas de diverso tipo con fondo impermeable en rocas no carbonatadas. En condiciones de cobertura de depósitos impermeables sobre rocas carbonatadas se forman dolinas kárstico-sufosivas.

Las dolinas frecuentemente se originan a través de fallas, fracturas y grietas, presentando alineamientos particulares que siguen las disposiciones locales y regionales. Esto afecta la forma de las depresiones.

Las dolinas son alargadas cuando se originan a través de grietas individuales y son estrelladas cuando se forman en el punto de unión entre varias grietas.

Las dimensiones, la profundidad e incluso el origen de las dolinas están en dependencia del espesor de la roca, de la situación del nivel de base y del desnivel entre la superficie y la capa impermeable. En las regiones en que el nivel de base está situado profundamente, las dolinas tienden a desarrollarse verticalmente, poseyendo formas similares a embudos. En las regiones donde el nivel de base está cercano a la superficie, las dolinas tienden a desarrollarse horizontalmente y son más anchas que profundas.

Las dolinas se forman en condiciones preferentemente de pendiente poco inclinada, pues la mayor inclinación conduce a la formación de sistemas de valles. La presencia de una cierta inclinación de la pendiente y del escurrimiento temporal propicia el desarrollo de dolinas lobuladas e integradas unas con otras.

Las dolinas se forman en casi todas las regiones climáticas. Sólo en las regiones glaciales y en las desérticas el desarrollo de las dolinas se encuentra muy limitado,

La mayoría de los autores (Gvozdietskiy, 1954, 1972; Corbel, 1957) clasifican las dolinas en los siguientes tipos de acuerdo con la génesis de las .mismas.

  1. Dolinas corrosivas o de disolución.
     

  2. Dolinas de corrosión y desplome.
     

  3. Dolinas kárstico-sufosivas o de succión.
     

  4. Dolinas de infiltración y desplome.
     

  5. Dolinas originadas por la influencia de las aguas subterráneas.
     


Dolinas corrosivas o de disolución

Las dolinas corrosivas o de disolución son formas originadas mediante la disolución realizada a través de los canales de las rocas carsificables y por la acción areal del agua. Generalmente se encuentra en el fondo la boca de un sumidero o ponor por donde es drenada el agua. Es el tipo más común de dolina. Frecuentemente tienen forma redondeada u ovalada.
Las dolinas de este tipo se clasifican generalmente atendiendo a tres puntós de vista: la forma, la dimensión y los factores que han influido en su génesis.

Según su forma, las dolinas se dividen en: cubetas, embudos, calderas, de platillo, de escudilla y compuestas.

  1. Las cubetas son poco profundas, tienen el diámetro mayor que la profundidad, las paredes son convexas y el fondo plano.

    Los embudos poseen un diámetro que es la mitad de la profundidad, tienen una pendiente fuerte de hasta 45 grados y su fondo es inclinado.

  2. Las calderas tienen pendientes convexas, fondo plano y la profundidad es igual al diámetro.

  3. Las escudillas tienen paredes cóncavas, son mucho más anchas que profundas, el fondo es plano y el suelo cubierto.

  4. Los platillos son parecidos a las anteriores, pero son mucho menos profundas. A veces son imperceptibles.

  5. Las compuestas poseen en planta una forma irregular, teniendo un contorno lobular característico.

Los pozos constituyen una variedad de dolina de disolución. Se consideran como depresiones pequeñas. corrosivas. de fondo plano (A. Núñez Jiménez, V. Panos y O. Stelcl. 1968) y pueden ser cilindricas o redondeadas generálmente más profundas que anchas. Su largo varia desde unos centímetros hasta 5-10 metros, y en profundidad desde 30-50 centímetros hasta 1-2 metros. El fondo comunmente está cubierto de hojas, suelos y bloques. Son típicas del karst tropical desnudo formado en rocas porosas.

Los autores norteamericanos (Fairbridge, 1968) han propuesto dividir las dolinas según sus dimensiones en dos categorías: el sinkhole (en inglés: hueco de hundimiento) y las dolinas propiamente dichas.

El sinkhole es una depresión en forma de platillo, cubeta o tubo cilíndrico, somera. Su diámetro varia entre 3 y 10 metros. Según estos autores, mediante la ampliación de los sinkholes se forman las dolinas que tienen un mayor tamaño.

No existe ninguna clasificación de las variedades de dolinas en relación con los factores que determinan su génesis. Sin embargo, algunos términos se refieren a dolinas originadas en dependencia de diferentes factores:

El término dolinas tectónicas en corredor, similar al nombre yugoslavo bogaz o al término español zanjón, se utiliza para designar a formas íntimamente relacionadas con grietas o fracturas abiertas. Generalmente son depresiones largas, estrechas y profundas. El largo es de hasta 100 metros, el ancho y la profundidad de 1-8 metros. Están genéticamente relacionadas con este tipo de dolinas las abras kársticas, que no constituyen dolinas típicas, pues son depresiones abiertas en sus extremos. En general son rectilíneas, largas (hasta de 100-200 metros y más ). estrechas (1-10 metros), de paredes abruptas, con un fuerte desarrollo vertical (hasta 100 metros de profundidad). Están relacionadas con la influencia de grietas tectónicas.

 El término dolinas de disolución en lineas de falla, se utiliza para designar las dolinas originadas a lo largo de fallas y fracturas tectónicas. Las dolinas estrelliformes son profundas y pequeñas y se originan, como ya dijimos, en los puntos de intersección de los sistemas de grietas o fallas.

Las dolinas asimétricas se relacionan con el buzamiento de los estratos. La vertiente abrupta se relaciona con una fractura y la parte trasera con el buzamiento.

El término depresiones nivokársticas o dolinas disimétricas, se utiliza para designar a las que tienen una pendiente abrupta y otra suave, pero que se relacionan con la influencia de la cubierta de nieve en la vertiente de sombra (la más fuerte) que permanece durante más tiempo en primavera sin ser derretida. La vertiente más suave es intensamente sometida a los procesos de disolución y solifluxión.

El término de dolinas tipo cockpit se utiliza para las dolinas de disolución originadas en países tropicales, como en Jamaica; tienen forma angular, lobulada, irregular. Sus bordes lo constituyen pendientes convexas fuertes. Están generalmente dispuestas en rosario, comunicándose entre si por callejones o abras kársticas. Al desarrollo de estas formas contribuyen la fuerte disolución predominante en las regiones tropicales, el anegamiento casi permanente de los fondos arcillosos por el agua, la actividad gravitacional condicionada por el minado latera1 y la actividad del agua a través de las grietas.

 


Dolinas de corrosión y  desplome

Estas dolinas poseen generalmente una forma circular u ovalada, de cubeta. Las paredes son usualmente abruptas. El aspecto y medida de las mismas varian de acuerdo con los diversos estados de desarrollo, pero por lo general poseen un cierto desarrollo vertical. El largo varia entre unos metros hasta 400-500 metros.

El origen de estas formas se debe a la acción de la disolución asociada a los procesos gravitacionales de caída de rocas, lo cual está condicionado por la yacencia, cercana a la superficie, del nivel de las aguas subterráneas. Este tipo de dolina está difundido ampliamente en las llanuras de karst desnudo y estabilizado.

Tomando como base los estudios realizados en las cuevas freáticas y las dolinas de este tipo en la localidad de Aston en la Llanura del Sur de La Habana (Cuba), se han podido fijar 9 etapas del desarrollo y evolución de las dolinas de desplome (Núñez Jiménez, 1968).

Una peculiaridad fundamental de este tipo de dolina es su relación génético-morfológica con las cuevas freáticas y con la posición del nivel de las aguas subterráneas en los distintos estadios de su desarrollo, por lo que reflejan claramente la historia de la evolución kárstica regional. En ciertas ocasiones dentro de una misma dolina pueden descubrirse ciertas particularidades del desarrollo morfológico regional. Por ejemplo, en numerosas cuevas y dolinas de desplome se ha podido observar que parte de los lagos marginales de las dolinas se desarrollan en cuevas cuyos techos presentan estalactitas y formaciones secundarias inundadas bajo el nivel de las aguas subterráneas. Esto significa que después de que la dolina fue originada, en correspondencia con una posición dada del nivel de las aguas subterráneas, éste sufrió un ascenso, lo que ha dado lugar al predominio de la “etapa de inundación freática” (Núñez Jiménez, op. cit.), que muy a menudo corresponde con la transgresión flandriense.

Por su forma, las dolinas de desplome se pueden subdividir en dos tipos: las dolinas en forma de cubeta y las que tienen forma de pozos.

Las dolinas en forma de cubeta se forman en llanuras con el nivel de las aguas subterráneas situado relativamente cercano a la superficie (10-30 metros). A este tipo pertenecen las formas típicas denominadas “cenotes”, topónimo de origen maya que significa pozo, elemento esencial de la llanura kárstica de Yucatán. El típico cenote consiste en un espacio de forma más o menos cilíndrica, de paredes verticales, desarrolladas a profundidad en forma cupular o de embudo invertido y abiertas a la superficie. Los pozos que tienen un fuerte desarrollo vertical, se difunden generalmente en las mesetas kársticas en condiciones de un nivel de las aguas subterráneas lejano de la superficie (30 metros y más).

 


Dolinas kárstico-sufosivas o de succión

Estas dolinas tienen una forma cónica, típica de embudo. Generalmente son más profundas que anchas. Están relacionadas con un punto de escurrimiento subterráneo de las aguas a través de las rocas carbonatadas, cubiertas por materiales no carbonatados permeables. Se originan mediante la filtración y el lavado de los materiales sueltos y el arrastre mecánico por suspensión de los lentejones carbonatados disueltos. El proceso de formación de estas dolinas es kárstico-sufosivo. Corresponden con zonas de karst cubierto, en los que el nivel de las aguas subterráneas se halla a cierta profundidad.

 


Dolinas de infiltración y desplome

Estas dolinas se originan mediante la infiltración y la acción mecánica a través de una capa de depósitos o rocas no carbonatadas. Por debajo de esta capa yacen rocas carbonatadas, en las que se instala el nivel de las aguas subterráneas. En estas condiciones se producen los procesos de desplome y de disolución. Ello conduce a la generación de formas parecidas a las dolinas de disolución y desplome. Tienen formas de cubeta y la base es campaniforme. Son típicas del karst cubierto y del karst enterrado. Se han descrito en Marruecos y en la Llanura Rusa.

 

Dolinas originadas por la influencia de las aguas subterráneas

Estas dolinas se han originado mediante la acción del flujo subterráneo hacia la superficie, generalmente a través de fallas y grietas tectónicas debido a la presión artesiana o por el afloramiento en la superficie de la zona hidrodinámica de circulación con presión (sifónica). Estas dolinas comúnmente son circulares, de paredes de fuerte pendiente. El ancho varia entre los 50 y los 100 metros, y la profundidad entre los 20 y los 50 metros. En ciertos casos se convierten en verdaderos lagos. Muy a menudo, junto con los procesos de afluencia del agua subterránea, actúan también los procesos gravitacionales del tipo deslizamiento y caídas de rocas. Se han descrito en la URSS y los EE.UU.

 


Dolina inundada por afloramiento del nivel freático en Cañada del Hoyo (Cuenca)


Dolina junto a la cueva de la Pileta (Benaoján, Málaga)

 



Dolina en embudo en el P.N. Covadonga (Asturias)

 



Dolina mixta en embudo y de derrumbamiento en el 
P.N. Covadonga (Asturias)

  

Dolina de embudo en el Páramo de Masa (Burgos)
 

Dolina de derrumbamiento o colapso (Los Hoyones, Cabra, Córdoba)

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Campo de dolinas en la sierra de Larra (Navarra) (Imagen de 34 Kb)