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Los lirios de agua navegan, iluminados a ratos por los relámpagos, sobre el cielo invertido de color amarillo sucio. La bóveda celeste es un uniforme manto de estratos plumosos. ¿Habrá cumulonimbos por encima del techo nuboso? ¿Qué verán los satisfechos viajeros de los aviones? |
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Este es el Níger de los acartonados mapas del colegio, el gran río que es retorcido por la particular geohistoria de esta parte de África, la osada vena de agua que llega a tocar el desierto antes de encaminarse a su desembocadura, como Dios manda.
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Pero el Níger sigue, herbosas y arboladas sus orillas, sus islas. Tiene corriente y en los aguaceros se forman olas. Esbeltas pinazas con hieráticas figuras a proa y popa se deslizan veloces por la superficie picoteada por la lluvia. La luz se filtra a través del agua vertical y termina silueteando los baobabs del fondo. |
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