La fotografía anaglífica no es sino una variante de la fotografía estreoscópica o en 3-D. El fundamento de ésta es muy sencillo, ya que sólo se trata de conseguir imitar el proceso natural de la visión estereoscópica humana por el cual cada ojo ve una imagen ligeramente distinta del objeto observado, ya que existe una separación entre ambos y, por tanto, una diferencia de perspectiva o "paralaje". Así, el cerebro recibe dos imágenes levemente diferentes y, combinándolas, produce la sensación de relieve en lo que vemos.

        Pero, si un objeto plano, como una fotografía o una imagen de pantalla, no tiene relieve, ¿cómo es posible "engañar" al cerebro para que aparezca la sensación tridimensional? En éso consiste el cometido de la Fotografía Estereoscópica. Brevemente, se trata de tomar dos fotos del mismo objeto, pero realizando cada una desde un punto de vista separado del otro por una distancia directamente proporcional a la que nos separa del objeto fotografiado.

        Una vez obtenidas las dos imágenes, que serán, como se ha dicho, algo distintas entre sí (tal como lo son las imágenes producidas por cada ojo), debemos encontrar un método que nos permita que cada ojo sólo pueda ver la imagen del lado correspondiente, con lo que el cerebro hará el resto. Existen varias técnicas para ésto, pero la más sencilla es el anaglifo, que consiste en "teñir" de azul la imagen izquierda y de rojo la derecha,  para superponerlas a continuación. Utilizando unas gafas con un filtro rojo a la izquierda y otro azul a la derecha obtendremos el efecto deseado.

        Para presentar en pantalla los anaglifos de esta página, se han escaneado las dos fotos de cada uno y se les ha sometido a un sencillo tratamiento con Adobe Photoshop 5.5.  El método a seguir se describe a continuación: Se abren ambas imágenes en modo RGB (o RVA) y abrimos la ventana "Canales" mediante el menú Ventana/Mostrar canales. Empezamos a trabajar con la foto izquierda, seleccionamos el canal rojo de la ventana  "Canales", hacemos Ctrl + A para seleccionar todo y copiamos (Ctrl + C o Edición/Copiar). Seguidamente, seleccionamos la foto derecha, seleccionamos su canal rojo y pegamos en él el canal anteriormente copiado (Ctrl + V o Edición/Pegar). Ya tenemos nuestra foto anaglífica, tan sólo resta hacer pequeños ajustes desplazando con la herramienta "Mover" el canal rojo para que la sensación de relieve sea la adecuada.

 

 

 

Hombre clástico en el Deutsches Museum (Munich).
  

 

 

El típico barrio de la Alfama, en Lisboa.
   

 

 

Un naranjo de Sevilla.
   

 

 

Vista de Reina (Badajoz), desde el castillo.
   

 

 

  

 

 

  

Nubes cumuliformes.

 

Reflejos en el mar y sombras de nubes.


        La fotografía anaglífica de nubes, aparte de proporcionar bellas imágenes, permite algo que ningún ser humano consiguió hasta la invención de la fotografía 3D: percibir el verdadero relieve de las nubes. Las formaciones nubosas están demasiado lejos de nosotros como para que las imágenes que obtienen nuestros ojos sean diferentes, o sea, no apreciamos el paralaje y por ello de forma natural no vemos las nubes en 3D. Para componer anaglifos de nubes (o, para el caso, cualquier otro método 3D)  se deben  acoplar dos fotos tomadas casi instantáneamente con una separación de varios cientos de metros o, lo que es lo mismo, situados en un avión se toma una foto de una nube y unos segundos más tarde, cuando el desplazamiento de la aeronave ha cambiado ligeramente la perspectiva, se vuelve a tomar la foto.  Esta técnica tiene la ventaja de que la masa nubosa, siempre en continuo cambio de forma y tamaño, apenas se modifica entre una foto y la siguiente.