El firmamento al final del otoño

Una noche de estrellas aprendiendo

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Manejo del planisferio celeste  /  Identificación del norte celeste  /  Constelaciones circumpolares  /  De Casiopea hacia el sur  /  De Casiopea hacia el este   /  El Hexágono de Invierno Otras observaciones  /  Iniciación a la fotografía astronómica   /  Cálculo de la hora sidérea y de la hora solar  /  Observemos las Gemínidas antes de que desaparezcan

                    “¿Podrás tú atar los lazos de las Pléyades, o desatarás las ligaduras de Orión? ¿Sacarás tú a su tiempo las constelaciones de los cielos o guiarás a la Osa Mayor con sus hijos?”

                                                                                                                                         Libro de Job, cap. 39.

E

n esta primera salida nocturna de este curso intentaremos cubrir unos objetivos que nos permitirán familiarizarnos con el firmamento y adquirir cierta practica en localizar y observar distintos objetos.

       Se recomienda el uso de un planisferio celeste y prismáticos (valen incluso los más sencillos), linterna roja o con celofán rojo. Es conveniente abrigarse  bien: el entusiasmo más desbordante se apaga rápidamente ante los primeros signos de congelación.

      Se pretenden conseguir los siguientes objetivos:

a). Manejo del Planisferio Celeste o “Buscador de Estrellas”.

b). Identificación del Norte Celeste, Constelaciones Circumpolares y constelaciones más llamativas de la Vía Láctea durante el otoño-invierno.

c). Localización y observación de distintos objetos en las constelaciones indicadas: cúmulos estelares (varios abiertos y algún globular), nebulosas (difusas y planetarias) y galaxias. También podremos observar los dos planetas gigantes del Sistema Solar: Júpiter y Saturno.

 

MANEJO DEL PLANISFERIO CELESTE

      Es un sencillo instrumento que nos muestra el aspecto del firmamento visible desde una latitud determinada, en cualquier día y hora del año. Consiste en un círculo de cartón en el que están dibujadas las constelaciones. En su borde figuran los meses del año y algunos otros datos. Sobre este círculo hay otro de plástico opaco con una "ventana” oval transparente que muestra las constelaciones visibles para un día determinado de un mes dado (en el borde del círculo de cartón) y una hora dada (en el borde del círculo de plástico). Para que en la ventana aparezca el cielo, situado en el día y hora que se desea, hay que girar el círculo horario de plástico hasta hacer coincidir la hora con el día del mes en que se realiza la observación. El horario está en Tiempo Universal, que en España está atrasado 1 hora en invierno y 2 en verano. El observador se situará frente a la estrella Polar y con el planisferio en alto, colocado el norte abajo; las estrellas que verá en el cielo coincidirán con las del mapa que aparece en la ventana. La forma de las constelaciones se altera hacia el borde del planisferio y puede no coincidir con la verdadera. Por otro lado, hay que irse acostumbrando a la diferencia de tamaño aparente entre las constelaciones del planisferio y las reales. Para una cómoda observación, es recomendable el uso de una linterna roja o una normal no muy potente pero cubierta con papel celofán rojo.

 

IDENTIFICACIÓN DEL NORTE CELESTE.

Una vez localizada la constelación de la Osa Mayor (una de las más fáciles de identificar debido a su forma de "cucharón" característica), nos fijaremos en "Los Punteros" (Dubhe y Merak),las dos estrellas de su parte frontal. Prolongando mentalmente cinco veces la distancia entra esas dos estrellas llegaremos a otra más débil que forma parte del extremo de otro cucharón. Esa estrella es la Estrella Polar, y el nuevo "cucharón" es la Osa Menor. La Estrella Polar se llama así por estar situada en el Polo Norte Celeste, que es un punto imaginario donde el eje de giro de la Tierra intersecta a la Bóveda Celeste. Al rotar la Tierra, las estrellas se mueven aparentemente durante la noche, salvo la Polar. Esta estrella ha sido utilizada desde tiempos remotos para encontrar el Norte Geográfico y, por tanto, nos ayuda a orientarnos durante la noche.

 

CONSTELACIONES CIRCUMPOLARES.

      Son las que rodean al Polo Norte Celeste. Ya conocemos las dos Osas. Si observamos atentamente entre ellas, veremos un conjunto de estrellas que parece serpentear entre las dos Osas, es el Dragón. Frente a la Osa Mayor, pasando por la Polar, encontramos una W (o M, E o 3, según el punto de vista): Casiopea. Frente a su parte abierta (sus "patitas") hay un débil pentágono deformado: Cefeo, al lado de la curva que hace el Dragón. Por último, entre Casiopea y la Osa Mayor está Camelopardalis ("Jirafa") poco visible por estar compuesta por estrellas débiles. Estas constelaciones son visibles todo el año en cualquier hora de la noche, si bien su posición relativa respecto al horizonte irá cambiando con las horas ya que nos parecerá que giran alrededor de la Polar en sentido contrario de las agujas del reloj.

Objetos observables en las Constelaciones Circumpolares:

Mizar y Alcor. La segunda estrella del "brazo" de la Osa Mayor es doble: Se observa una estrella brillante (Mizar) y, junto a  ella, otra más débil: Alcor. A simple vista tal vez sean difíciles de separar, pero con prismáticos se resuelven maravillosamente.

Cúmulos Estelares Abiertos de Casiopea. Un cúmulo abierto es un agrupamiento más o menos laxo de estrellas. Se distinguen varios empezando por la estrella más al E de la constelación. Junto a la segunda estrella se ven varios, destaca NGC 457 arriba de ella. Prolongando la línea de la cuarta y quinta hacia el W se llega a M 52. Imprescindible el uso de prismáticos.

 

DE CASIOPEA HACIA EL SUR

      A una distancia similar a la que hay entre la Polar y Casiopea pero desde ésta hacia el sur, se halla el gran cuadrado de Pegaso con sus estrellas Merkab, Scheat, Algeníb y Alpheratz, por orden de brillo. De Merkab sale una línea de estrellas más débiles que termina en Enif, la quinta en brillo. Entre Pegaso y Casiopea está la constelación de Andrómeda, de forma irregular. Son dos líneas de pocas estrellas que parecen salir de Alpheratz.

Objetos observables en estas constelaciones:

Cúmulo Globular M 15.  Siguiendo la línea de estrellas que termina en Enif (Pegaso), se llega a una manchita redondeada blanquecina, muy apreciable con prismáticos: el cúmulo globular M 15. Un cúmulo globular es un conjunto compacto de muchas estrellas, de aspecto redondeado. Como están mucho más lejos que los cúmulos abiertos, generalmente no se pueden resolver estrellas en ellos con instrumentos sencillos. Se puede encontrar otro cúmulo globular, M 2, si prolongamos la línea que va desde Merkab hasta la estrella que está inmediatamente antes de Enif.

Galaxia de Andrómeda (M 31). Justo encima de la estrella más brillante que está en la línea de Alpheratz a Casiopea. Es la principal galaxia más cercana a la nuestra, a unos 2'5 MAL, y se aprecia con los prismáticos como un disco borroso con un núcleo más compacto. A simple vista sólo se ve una débil y pequeña manchita.

Galaxia M 33.  Otra interesante galaxia no tan fácil de localizar como la que existe en   Andrómeda, ya que requiere cielos limpios y oscuros. Se traza una línea desde la galaxia mencionada a la estrella más  brillante de Andrómeda y se sigue una  distancia  similar hacia  el SE. Hay que buscarla   con  prismáticos, pero una vez localizada puede intuirse a simple vista. Este es el objeto más lejano visible sin instrumentos.

     

DE CASIOPEA HACIA EL ESTE

      Observaremos una serie de constelaciones muy espectaculares que se distribuyen por la franja de la Vía Láctea (la cual sólo es observable con cielos oscuros y limpios) hacia el E. Son constelaciones muy típicas del otoño, aunque también pueden verse en otras épocas del año, aunque a otras horas de la noche (Sobre la 1 de la noche en septiembre, sobre las 5 de la madrugada en julio, etc., y tanto más altas sobre el horizonte conforme avancen el otoño y el invierno). Justo "bajo" Casiopea, hacia el E se encuentra Perseo, en forma de K algo irregular. Bajo Perseo se encuentra un inconfundible pentágono invertido: el Auriga, mientras que si seguimos el brazo inferior derecho de Perseo, llegamos a un compacto y pequeño grupo de estrellas: Las Pléyades, en la constelación de Tauro.  Bajo ellas, una "V" de estrellas cuya punta señala al sur a esta hora: Las Hiadas, también de Tauro. Debajo de Auriga, y ya cerca del horizonte (porque acaba de salir), un rectángulo cuyo lado menor de la izquierda está muy marcado por dos estrellas: Cástor y Pólux, de la constelación de Géminis. Y a su lado, justo debajo de Tauro, la constelación más bella del otoño: Orión, con sus inconfundibles “Tres Marías", las estrellas Alnitak, Alnilam y Mintaka. Y también destaca una brillante estrella gigante roja: Betelgeuse, y otra azul resplandeciente: Rigel. Y aquí detendremos nuestro recorrido celestial, en espera de que la traslación de la Tierra alrededor del Sol nos vaya  colocando más constelaciones nuevas a esta hora de la noche, conforme entremos en el invierno.

Objetos observables en estas constelaciones:

Doble Cúmulo de Perseo: Justo entre Casiopea y Perseo, un par de manchitas que representan dos cúmulos abiertos, algunas de cuyas estrellas se ven bien con prismáticos.

Algol y M 34. La primera es la estrella más brillante del brazo superior derecho de Perseo. Algol (“el demonio” en árabe) una estrella binaria variable de tipo  eclipsante, cuyo brillo varía notoriamente (mas de 2'5 veces) cada 2'7 días. Conviene observarla bien y comparar su brillo con otras estrellas de Perseo ya que el 4 de Diciembre alcanza su mínimo brillo a las 3.30 TU, permaneciendo así unas dos horas y recuperándose rápidamente después. Vuelve a hacerlo el día 7 a las 0.19 TU, el 9 a las 2l.08 TU, el 24 a las 5.13 TU, el 27 a las 2.02 TU y, por último, el 29 de Diciembre a las 22.52 TU. Por otro lado, M 34 es un cúmulo abierto fácil de observar justo encima de Algol.

Cúmulos de Auriga. Juntos dentro del campo de visión de los prismáticos, dentro del gran pentágono, se encuentran los tres cúmulos abiertos M 36, M 37 y M 36, de brillo desigual.

Las Pléyades. Uno de los cúmulos abiertos más hermosos, en forma de pequeño carro, distinguiéndose a simple vista sus siete estrellas más brillantes, si el cielo es limpio. Con prismáticos se resuelven muchas más.

Las Hiadas. Otro cúmulo abierto de Tauro, pero más laxo y menos poblado que las Pléyades aunque bastante mayor. Destaca la estrella roja Aldebarán. Las Hiadas tienen forma de "V" y si prolongamos su brazo inferior hacia abajo llegamos a una estrella que tiene al lado a M 1, la famosa Nebulosa del Cangrejo, muy difícil de observar con prismaticos.

Cúmulo Abierto M 35. Objeto muy llamativo y visible a simple vista. Se sitúa encima del lado menor derecho de Géminis.

Nebulosa de Orión. Conocidísima nebulosa de emisión, una de las más bellas, muy agradable de ver con prismáticos, rodeando una de las tres pequeñas estrellas que hay justo debajo de Alnilam, la central de las Tres Marías.

Cúmulo Abierto del Pesebre. Bello cúmulo situado en Cáncer (constelación a la izquierda de Géminis). A simple vista es una mancha brumosa, fácil de advertir; con prismáticos aparece como una esferilla blanquecina.

La Vía Láctea. Por esta zona es fácil de ver si el cielo es oscuro; con prismáticos es admirable la cantidad de estrellas que sde resuelven.

 

EL HEXÁGONO DE INVIERNO

      Se trata de un gran hexágono imaginario cuyos vértices están ocupados por las estrellas más brillantes de seis constelaciones típicas del otoño-invierno. Si miramos hacia el Este, a bastante altura sobre el horizonte, veremos un perfecto pentágono semiinvertido, el Auriga o Cochero. Su estrella más brillante es Capella y es el punto de partida del hexágono. A su derecha encontramos un grupo de estrellas en forma de V: Las Hiadas, perteneciente a Tauro, siendo su estrella más brillante Aldebarán, otro vértice del hexágono. Más abajo está la hermosa constelación de Orión, en forma de reloj de arena. Una estrella brillante situada en su parte inferior es Rigel, el tercer vértice del hexágono. Orión tiene tres estrellas alineadas (las “Tres Marías”) que, si las prolongamos hacia abajo, nos conducirán a Sirio, la estrella más brillante del firmamento (que no del Universo, ni siquiera de la Galaxia), que se encuentra en la constelación del Can Mayor. A la izquierda y arriba de Sirio encontramos una estrella solitaria, penúltimo vértice: Proción, del Can Menor. Estos Can Mayor y Can Menor son los perros que acompañan al gigante cazador Orión. Un poco más arriba de Proción hallamos un rectángulo, uno de cuyos lados menores está bien marcado por dos estrellas brillantes: la de más arriba es Cástor y la otra, último vértice del hexágono, es Pólux, ambas en Géminis. Dentro de este hexágono y en sus alrededores hay tal cantidad de objetos interesantes que nos podríamos pasar toda la noche observándolos sólo con prismáticos.

 

OTRAS OBSERVACIONES

Ya bien altos en el horizonte, observaremos dos planetas cercanos: Júpiter, más brillante y más alto, y Saturno, un poco más bajo, algo más débil y de un color más amarillento. Se encuentran en las constelaciones Piscis y Aries, entre Tauro y el cuadrado de Pegaso. Merece la pena observarlos, ya que ahora se encuentran casi en su máximo brillo y será además muy fácil contemplar con prismáticos los cuatro grandes satélites de Júpiter: Ío, Europa, Ganímedes (el mayor satélite del Sistema Solar) y Calixto. No podremos, sin embargo, ver los anillos de Saturno sólo con unos prismáticos.

Por otro lado, en la noche del 13 al 14 de Diciembre se alcanza el máximo de la lluvia de estrellas de las Gemínidas, de la que se pueden ver, en condiciones ideales, al menos 75 meteoros por hora, lentos y brillantes. No tendrá nada que ver con las Leónidas de 1999, pero vale la pena observarlas. En el Apéndice II hay más información sobre las Gemínidas, aunque de 1990.

Como sabemos, una estrella fugaz es sólo un diminuto fragmento rocoso espacial que cae sobre la Tierra quemándose con la fricción de la atmósfera. Puede ser un meteoroide residual o un resto del “polvillo” que queda tras un cometa cuando pasa cerca del sol. Cuando la Tierra atraviesa una zona llena de restos de un cometa, muchos de estos fragmentos, generalmente con menos de 1 gr de peso, son atraídos por la gravedad terrestre y dan origen a úna “lluvia de estrellas” en la que pueden observarse centenares de caídas meteóricas en una sola noche. Esto ocurre varias veces al año, y cada “lluvia” recibe un nombre relacionado con la constelación en la que se sitúa el radiante o punto del que aparentemente parecen proceder las estrellas fugaces. Las principales lluvias del año son las siguientes, con indicación de la fecha en torno a la cual se da el máximo y la Tasa Horaria Zenital o número de meteoros por hora en las condiciones ideales, exceptuando los años de “tormenta”.

NOMBRE DE LA LLUVIA

FECHA

T. H. Z.

 

          CUADRÁNTIDAS

 

4 de Enero

 

60

                LÍRIDAS

22 de Abril

10

ETA ACUÁRIDAS

5 de Mayo

35

DELTA ACUÁRIDAS

29 de Julio

20

PERSEIDAS

13 de Agosto

75

ORIÓNIDAS

22 de Octubre

25

TÁURIDAS

4 de Noviembre

10

LEÓNIDAS

18 de Noviembre

10

GEMÍNIDAS

14 de Diciembre

75

 

 

INICIACIÓN A LA FOTOGRAFÍA ASTRONÓMICA

Una cámara fotográfica normal puede registrar sin dificultad bastante más estrellas de las que se ven a simple vista, especialmente si utilizamos  películas de gran sensibilidad. Para realizar una foto del firmamento es imprescindible que:

      -La cámara esté fija a un trípode estable. En su defecto, puede colocarse en el suelo, entre unas piedras, etc, pero de modo que se garantice la máxima estabilidad.

      -El diafragma debe estar totalmente abierto (número más pequeño) para que entre la máxima cantidad de luz posible en la cámara.     

       -El enfoque debe estar ajustado a “infinito”.

      -El tiempo de exposición debe estar en posición B (así el obturador estará abierto dejando pasar la luz todo el tiempo que queramos). Esto se obtiene mediante un cable disparador.

      -La sensibilidad ASA de la película que, lógicamente, permite mejores resultados cuanto mayor sea, aunque con 100 ASA ya se pueden lograr hermosas fotos.

      El resultado de nuestra fotografía dependerá de varias condiciones fijas (cámara, lente, sensibilidad de la película) y de otras fácilmente variables:

      Tiempo de exposición: Como se ha dicho, puede ser todo lo corto o largo que queramos. Si es demasiado corto casi no saldrá nada, si es demasiado prolongado las estrellas aparecerán como rayas muy largas (debido a que durante ese tiempo aparentemente se han movido alrededor de la Polar por causa de la rotación terrestre) e incluso la foto puede velarse y aparecer completamente blanca si el cielo refleja la luz de la ciudad.

     Sector del cielo fotografiado: Como las estrellas giran aparentemente en torno a un eje, las que están cerca de los polos celestes (que en el caso del Polo Norte Celeste casi coincide con la Estrella Polar) tendrán velocidades bajas, parecerán moverse poco y en las fotos aparecerán como puntos o rayas cortas. Es el caso de las constelaciones circumpolares. Por el contrario, las constelaciones del Ecuador Celeste tendrán una velocidad máxima y aparecerán como rayas a poco que se alargue el tiempo de exposición. Caso de las constelaciones Vírgo, Leo, Orión, Piscis, Águila, etc. Además, para largas exposiciones, las estrellas circumpolares aparecen como arcos de gran curvatura, concéntricos y con centro en la Polar. Las estrellas del Ecuador Celeste, en cambio, aparecen como rectas. Si se desea fotografiar las estrellas como puntos se recomienda, en general, no más de 1 min. de exposición para las circumpolares y no más de 30 seg. para las ecuatoriales, siempre que estemos usando un objetivo normal de 50 mm. Si en lugar de un objetivo de 50 mm usamos un gran angular de 28 mm, los tiempos pueden prolongarse unas 15 seg. por término medio. Y, si usamos un teleobjetivo, los tiempos deben acortarse, por lo que probablemente debamos usar un carrete de mayor sensibilidad.

      Si usamos película de color -mucho mejor dispositivas que negativos para papel, ya que dan mejores colores y mayor nitidez- registraremos las estrellas en sus verdaderos e intensos colores, muchos de los cuales son imperceptibles a simple vista. Estos consejos son válidos también para fotografiar planetas. Pero si queremos captar objetos difusos (nebulosas, galaxias, cúmulos, cometas)   usaremos otras técnicas que describiremos en otro momento.

 

 BIBLIOGRAFIA RECOMENDADA 

* Guía de campo de las estrellas y los planetas de los Hemisferios Norte y Sur". Donald. H. Menzel y Jay M  Pasachoff.  Ed. Omega

Sigue siendo de lo mejor que se ha publicado en España para introducirse a la astronomía observacional aunque, sin embargo, es un libro caro. 

*Cómo descubrir el firmamento con prismáticos”. Patrick Moore. Editorial Debate.

Si puede encontrarse todavía, es un buen acompañante del planisferio.

*Planisferio Celeste.

El instrumento más útil y barato para el autoaprendizaje de las constelaciones.

 

 

APÉNDICE 

CÁLCULO DE LA HORA SIDÉREA Y LA HORA SOLAR

Para los observadores situados en el Hemisferio Norte, las dos estrellas del Carro que señalan a la Polar constituyen un excelente reloj sidéreo. Imagínese una manecilla de reloj que se extienda desde la Estrella Polar hasta las dos estrellas de la Osa Mayor (los “Punteros”). Alrededor del Polo Norte Celeste imagínese además la esfera de un reloj en el que figuren anotadas 24 horas en lugar de las 12 corrientes. Y que este reloj funcione en dirección contraria a los relojes corrientes, o sea,  hacia la izquierda.

Siempre que las dos aludidas estrellas del Gran Carro aparezcan alineadas o sea, situadas en la línea N-S, la hora sídérea es O horas (realmente 23 horas y 56 minutos). Durante un año ordinario de 365 días, la manecilla horaria del reloj sidéreo describe 366 vueltas completas. Esto significa que nuestro reloj sidéreo da la impresión de ir adelantado por razón de los 4 minutos diarios que hemos dejado descritos. Realmente, la hora sídérea coincide con la hora solar ordinaria únicamente un solo día de cada año, alrededor del 21 de septiembre.

      A medianoche del 4 de marzo de cada año, nuestro reloj celeste  parece señalar las 0 horas (Medianoche) y, por consiguiente, coincide con la hora ordinaria. Sin embargo, a partir  de aquel momento, el reloj avanza constantemente 4 minutos diarios (o sea: 1 hora cada dos semanas, o 2 horas cada mes) en términos de tiempo solar u ordinario. De ahí que, el 21 de marzo, cuando los relojes sidéreos señalan las 23 h, la hora solar presenta 1 hora de adelanto, o sea que son las 22 h (10 de la noche) y así sucesivamente.

RESUMEN:

HORA OFICIAL   =   HORA SIDÉREA  - ADELANTO DE LA HORA      +      ADELANTO DE LA HORA

                                                                        SIDEREA RESPECTO A                      OFICIAL RESPECTO

                                                                            A LA HORA SOLAR.                        A LA HORA SOLAR.

Hora oficial: La que indica nuestro reloj de pulsera.

Hora sídérea: La que indica nuestro reloj de estrellas imaginario.

Adelanto de la Hora sidérea respecto a la Hora solar: Contar 4 min. por cada día transcurrido desde el 21 de marzo hasta la fecha en que estemos.

Adelanto de la Hora oficial respecto a la Hora solar: Son dos horas en verano y una hora en invierno

 

 

Apéndice II

OBSERVEMOS LAS GEMÍNIDAS ANTES DE QUE DESAPAREZCAN

La lluvia de meteoros de las Gemínidas es una de las mejores del año, pero este espectáculo anual puede durar sólo unos pocos años más.

Philip M. Bagnatl.

Revista “ASTRONOMY”.

Diciembre de 1990.

E

ste mes coja su trenka, la silla de playa y el termo de chocolate caliente y salga a por una noche de observación de meteoros. En la noche del 13 al 14 los cielos sin luna se iluminarán con los fuegos de artificio de la lluvia de meteoros de las Gemínidas, cuando se alcance el pico de su actividad.

      Actualmente los observadores más experimentados consideran que las Gemínidas  son la mejor de la docena o así de lluvias de estrellas que pueden verse durante el año, incluso por delante de las populares Perseidas de agosto.

       La actividad de las Gemínidas empieza normalmente sobre el 7 de diciembre y llega hasta el 16. La actividad máxima de 1990 debería alcanzarse en las primeras horas de la noche del 13 de diciembre, para observadores norteamericanos (primeras horas de la mañana del 14 para observadores británicos y europeos), aunque no se sabe la hora exacta del pico: la British Astronomical Association dice que el 14 de diciembre a las 3 h T.U. (Tiempo Universal), mientras que el Manual del Observador de la Royal Astronomical Society de Canadá dice que a las 11 h T.U. En todo caso, la Luna tendrá 27 días de edad y estará ausente del firmamento, dejando los cielos suficientemente oscuros como para observar incluso los meteoros más débiles, que son siempre los  numerosos.

       Si casualmente vive Vd. en el sur de los EE.UU., el radiante estará bien alto durante gran parte de la noche, resultando en quizás 80 ó 90 meteoros por hora. Para aquellos que vivan más al norte, el radiante estará más cerca del horizonte sur. Como resultado, la cantidad descenderá ligeramente. Incluso así, tanto los observadores canadienses como los del norte de Europa pueden esperar ver de 65 a 75 meteoros a la hora como máximo.

 

LA TRAYECTORIA DE LOS METEOROS

      A pesar de su excelente función anual, puede que se esté acabando el tiempo para las Gemínidas. Su órbita se está desplazando, alejando meteórica de la Tierra las partes más densas de la corriente.

       Los meteoroides de la corriente de las Gemínidas orbitan el Sol en una órbita excéntrica que los acerca hasta 12 millones de millas del Sol. Por el otro extremo, la corriente de las Gemínidas llega hasta el cinturón de asteroides, a 230 millones de millas en dirección opuesta. Los meteoroides invierten individualmente de 1'5 a 1'65 años en completar una órbita alrededor del Sol, siendo el periodo orbital más corto de todas las corrientes principales.

Además, la órbita está inclinada 23'9º respecto a la eclíptica, el plano de la órbita terrestre. Las dos órbitas se cortan en el punto donde los meteoroides  cruzan nuestra órbita viajando de  norte a sur. Como resultado, desde nuestro punto aventajado la lluvia meteórica parece irradiar del cielo septentrional, concretamente de un punto cercano a la estrella Cástor (Alpha Geminorum). Sin embargo, toda la corriente se mueve hacia un lado respecto de la Tierra. Esto ha ocasionado un rápido cambio de la actividad durante el último siglo.

Para comprender las Gemínidas, tres investigadores británicos han diseñado un modelo informático del comportamiento de la corriente. Ken Fox, Ivan Wílliams y David Hughes, de la Universidad de Sheffield, han estimado que el cometa responsable de las Gemínidas llegó por primera vez al Sistema Solar Interno hace unas 15.000 años. Al calentarse y desintegrarse proyectó una corriente de partículas de polvo a la largo de su órbita. Con el paso de los siglos, las fuerzas gravitacionales y no gravitacionales comenzaron a dispersar las partículas.

      La principal fuerza no gravitacional es el efecto Poynting-Robertson que causa que los meteoroides caigan hacia el Sol describiendo una espiral; cuanto menor es una partícula, más rápidamente decae su órbita. Con el tiempo, la corriente se fue extendiendo en anchura hacia el exterior, con las partículas más pequeñas (que son las que producen los meteoros más débiles) situadas en el lado de la órbita que mira al Sol. Con el tiempo, la corriente sufrió tantas agitaciones que hoy aparece en sección como si las partículas estuvieran dispersas en una elipse distorsionada que rodea un núcleo central mucho más denso. Este núcleo denso es el responsable del pico de actividad durante la lluvia de 9 días.

      Aunque se han identificado los cometas responsables de muchas corrientes de meteoroides, nadie ha sido capaz todavía de encontrar el cometa de las Gemínidas. Lo que se ha descubierto, sin embargo, es un objeto similar a un asteroide, denominado ahora 3200 Phaetón. Este objeto órbita el sol en una órbita similar a la de las Gemínidas. ¿Se tratará del núcleo residual del antiguo cometa que originó las Gemínidas? Algunos investigadores así lo creen. Pero podría ser que Phaetón sea un genuino asteroide que simplemente fue perturbado y obligado a adoptar una órbita que coincide con la de las Gemínidas.

 

LAS GEMÍNIDAS A TRAVÉS DEL TIEMPO

      La primera mención de la lluvia se debe a E. C. Herrick en la revista inglesa “Silliman's Journal” (1536). Por aquel tiempo la actividad era tan débil que permaneció mucho tiempo sin detectarse hasta que se redescubrió en 1862 gracias a Robert Greg en Inglaterra y B.V. Marsh y Alex Twining en los EE.UU.

      La actividad decreció lentamente en los siguientes 60 años. En la década de los 30 la lluvia quedó bien establecida y mostró un rápido incremento hasta un máximo de uno o dos días, seguido por una gradual disminución de actividad que duraba sobre una semana. A los pocos años el perfil cambió rápidamente, dando lugar a un rápido incremento y caída, produciendo una curva de actividad muy simétrica.

      Hoy en día, la situación es exactamente la opuesta a la observada en los años 30. Ahora observamos un lento incremento hasta un pico muy agudo tras el cual la actividad se detiene de pronto. Parece que ahora la Tierra pasa desde el interior (el borde que mira al sol) al exterior de la corriente y así encontramos primero los meteoroides más pequeños. El resultado neto es que se alcanza primero el pico de los meteoros más débiles, seguido por meteoros progresivamente más brillantes, hasta que se alcanza el pico de los meteoros más brillantes de todos (magnitud –2). Después, la actividad desaparece bruscamente.

       ¿Cómo encaja todo esto con lo que sabemos de la corriente gracias a los modelos informáticos? Puesto que la corriente se mueve a un lado respecto de la Tierra, nuestro planeta nunca atraviesa dos veces la misma sección. Es más, antes de 1780, la Tierra nunca había tocado la corriente. Al empezar a moverse a través de la órbita terrestre comenzamos a atravesar el borde externo donde la densidad de partículas es muy baja. Como resultado, la actividad durante este periodo se mantuvo muy baja.

      Probablemente la primera vez que nuestro planeta se encontró con el núcleo denso de meteoroides fue alrededor de 1920, año en que la tasa se incrementó rápidamente. Desde entonces hasta mediados de los 60, cada vez la Tierra fue pasando más y más cerca del núcleo, pero debido a que dicho núcleo forma ángulo con la anchura de la corriente, el pico de la actividad se daba más y más tarde cada año. Si el modelo es correcto perderemos el núcleo completamente a finales de siglo y las cantidades caerán. Por unos cientos de años, la Tierra y la corriente de meteoroides se habrán hecho compañía. Las Gemínidas habrán desaparecido de nuestros cielos en tan sólo 350 años.

 

QUÉ BUSCAR

      Como la situación cambia literalmente de un año a otro, los aficionados que controlen la actividad de las Gemínidas pueden hacer una importante contribución. Sus observaciones pueden usarse para comprobar el modelo de ordenador. Para ello, los científicos necesitan datos sobre características básicas como la cantidad por hora, distribución de magnitudes y colores de los meteoros brillantes.

      Si Vd. observa durante toda la noche del 13 al 14 de diciembre, debería descubrir que la cantidad de meteoros varía a lo largo dé la noche. Un cuidadoso recuento servirá para situar la hora exacta del pico. Además será útil tener estimaciones de la duración de las estelas persistentes que dejen los meteoros, así como detalles del aspecto de estas 'colas' de meteoros. Los registros tienden a indicar que sólo dejan colas aproximadamente el 3% de las Gemínidas. Este porcentaje es anormalmente bajo entre las lluvias de meteoros.

      Si Vd. disfruta observando las Gemínidas y desea proporcionar informes, contacte con la Associatíon of Lunar & Planetary Observers (P.O. Box 16131, San Francisco, CA 9 4166, EE.UU), con la American Meteor Society (Department of Physics and Astronomy, State University of New York, Geneseo, NY 14454, EE.UU.) o bien con la British Astronomical Association (Burlington House, Piccadilly, London, Inglaterra WIV 9AG).

      Buena suerte con su observación meteórica de Diciembre. Aunque tenga que abrigarse bien para soportar el frío aire de la noche, la recompensa podría ser la mejor lluvia de meteoros del año.

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