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Arquitectura Rural Dispersa |
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Sevilla |
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Pozos de la Nieve (Constantina) |







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Transcripción y adaptación Reinando en España Don Carlos II, Nuestro Señor, el Ilustrísimo Cabildo y Regimiento de Sevilla compró estos pozos con sus albercas, aguas y demás que les pertenecen junto con el pozo del Robledo, sus aguas y albercas en remate público en el año pasado de 1684 y en el de 1694 ganó privilegio de Su Majestad y licencia para ... en dichos pozos y libertad de quintos y ahora en este año de 1696 a costa de sus propios mandó hacer estas obras por acuerdo de 30 de diciembre de dicho año de 1696 siendo Asistente y Juez del desempeño el señor Don Lorenzo Fernández de Villavicencio, Marqués de Valhermoso, Caballero de la Orden de Calatrava, Mayordomo de la Reina Nuestra Señora, del Consejo de Hacienda de Su Majestad y Diputados de Propios los señores don Jerónimo Ortiz de Sandoval y Zúñiga, don Fernando Caballero de Yllescas, don Bartólomé de Céspedes ... Jurado y ... el señor Don Diego Muñoz ... y Mayordomo ... dichos Propios don Juan de Angulo ... Los Pozos de la Nieve de Constantina El abastecimiento de hielo a Sevilla se hacía desde la serranía de Ronda hasta que en 1692 se construyeron los Pozos de la Nieve de Constantina. Una relación de la época (Archivo Municipal de Sevilla, sección conde del Águila, tomo 21, citada en la obra: “Historia de Sevilla. Siglo XVIII”. Francisco Aguilar Piñal. Publicaciones de la Universidad de Sevilla, 1982) lo explica: Se hace el abasto de la nieve de cuenta de la Ciudad, para lo cual tiene en término de la villa de Constantina tres pozos, que hacen 2000 cargas de a 20 arrobas. Hay 103 albercas que reciben agua de un arroyo inmediato, conducidas por una acequia principal y otras particulares, de las cuales se saca la nieve y conduce a los pozos. Hay para este abasto un administrador con 200 ducados de salario anual y un capataz con 5 reales diarios. Luego que llega el tiempo a propósito de empezar la cogida, que suele ser desde el mes de diciembre hasta marzo, avisa dicho administrador, a quien se le va facilitando dinero con proporción a lo que coge. Este, en las noches de helada, hace que en Constantina se dé noticia por las calles de haber cogida en los pozos, con lo cual acuden a ellos al amanecer multitud de trabajadores, a quienes se les da un jornal según el tiempo, comida y vino. Para que sea útil el trabajo de éstos, que suelen ser doscientos más o menos, según la necesidad de encerrar la nieve antes que caliente el sol o se aumenten los vientos, es necesario mucho conocimiento. Llenan esportones que pasan a unas cestas y con angarillas los llevan a los pozos, donde hombres robustos pisan la nieve, animándolos con bebidas eficaces. Una vez llenos se cierran sin que quede resquicio, para que no entre ni el viento. Llegando el verano (por Corpus, o antes, si se anticipan los calores) se saca a pública subasta la conducción de la nieve y se remata en el mejor postor (solía ser de 6 reales por arroba). Transportado durante la noche, en Sevilla se vendía el hielo a 24 maravedises la libra, y el sobrante se llevaba a los pueblos vecinos, a menos precio. El Municipio tenía destinado para ello un almacén frío, que servía de depósito, bien cubierto el hielo con paja. De aquí se servía a las Comunidades, Fábrica de Tabacos, etc, y a los particulares que comprasen más de un cuarto de arroba. Los demás habían de comprar el hielo en los puestos callejeros. El gasto normal hasta mediados de octubre era de unas 350 cargas. |