Hacienda de
San Antonio de Clavinque
Texto:
José Manuel Navarro Domínguez
Profesor de Historia (Mairena del Alcor, Sevilla)

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La hacienda se denomina San Antonio de Padua al menos desde el s. XVII. Su actual nombre lo debe a uno de sus propietarios, Francisco van Craivinquel, quien la compró a principios del s. XVIII. La castellanización de su apellido flamenco produjo el nombre con el que se conoce esta finca desde mediados del s. XVIII. Es uno de los mejores ejemplos de hacienda de olivar de la campiña sevillana. En ella puede apreciarse los logros alcanzados por la arquitectura barroca rural sevillana adaptando con éxito los modelos de la arquitectura urbana, ya fuese civil o religiosa. Está situada cerca de la calzada romana que unía Sevilla con Carmona. La estructura edificada se organiza alrededor de un gran patio central cuadrangular que articula el núcleo primitivo. Éste se compone de la casa principal situada al fondo, precedida de una galería porticada con columnas y dos naves laterales dedicadas a faenas agrícolas, con lagar, molino y almacenes. Las dos imponentes torres, la del molino, con ventanales y pilastras pareadas y la del mirador, con arcos de medio punto geminados sobre columnillas y grandes pilastras, dan un toque señorial al patio realzando los volúmenes. Las naves se resuelven con paredes de ladrillo y tapial construidas con técnica tradicional, organizadas con grandes arcos transversales de medio punto de rosca de ladrillo que organizan el espacio y le aportan gran solidez. Se cubren las naves con tejados a dos aguas con armadura de par y nudillo y con armadura de colgadizo en el pórtico y dependencias anexas a las naves. La techumbre se resuelve con teja árabe. La portada sigue modelos tomados de la arquitectura conventual sevillana del barroco del XVII, resolviéndose en una sólida puerta con arco de medio punto sobre pilastras con falso frontón y una espadaña coronada de frontón y pivotes. En ella destaca el zócalo y los listeles de la espadaña decoradas en rojo de almagra y recientemente pintados en color ocre. En su interior se conservan los dos elementos del molino de aceite, la muela y la viga de truja. En la cocina destaca el monumental captahumos de la chimenea que cubre un testero completo y presenta una curiosa puerta de paso bajo su inmenso aparato. A este conjunto se le han añadido en época posterior varias naves de uso agrícola y pecuario (vaquerizas).
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