Arquitectura Popular de Extremadura

Juan Carlos Rubio Masa

 


IV. Arquitectura serrana: La casa de piedra

Este nombre, casa de piedra, sirve para designar una tipología bien definida desde el punto de vista constructivo, puesto que utiliza como material característico, y casi exclusivo, la piedra granítica de su entorno natural. Sin embargo, su definición no puede ser tan rigurosa desde el punto de vista de su localización geográfica, pues aparece frecuentemente entremezclada con otra tipología: la entramada, dependiendo de las condiciones climáticas y económicas para que se adopte un sistema constructivo u otro. En Extremadura las casas de piedra aparecen en núcleos de población diseminados por el Sistema Central: en las zonas más elevadas en torno al Valle del Jerte y en las laderas de la Sierra de Gata; en esta última zona, los pueblos de casas de piedra alternan, sin una norma muy clara, con los pueblos de arquitectura entramada. Quizás esta alternancia se deba al mantenimiento de una tradición constructiva que habría que remontar a etapas medievales. Ambas zonas geográficas nos sirven también para establecer dentro de la tipología de las casas de piedra las dos modalidades, que veremos seguidamente. dado que sus núcleos de población están asentados en lugares de altitud diferente y la adaptación al medio, su economía y modos de vida varían, y, por tanto, el uso, la forma y el aspecto de la casa.


Piornal. Viviendas serranas.
 

La arquitectura serrana del Valle del Jerte

En pueblos, como Piornal, situados en las partes más elevadas de las laderas montañosas y más expuestos a los rigores del invierno, encontramos un tipo de edificaciones muy rústicas y simples, con ausencia de todo detalle decorativo, y de un hermetismo afín con las condiciones climáticas.

Esta modalidad de casa de piedra se construye siempre a base de mampostería ordinaria que se deja a la vista sin revocar, reforzándose sus esquinas con grandes piedras de cierta regularidad. Los escasos vanos suelen estar guarnecidos por grandes bloques graníticos perfectamente escuadrados en torno al hueco; aunque es muy frecuente la utilización de vigas de madera como dinteles de puertas y ventanas. La madera se usa asimismo para la separación de los pisos, si los hay, y para conformar el caballete y los amplios faldones de la cubierta, disponiéndose sobre ella la teja árabe o curva, que se protege del viento colocando líneas de piedras sobre ellas. En algunas casas de Piornal son interesantes las solanas que se observan en sus fachadas y que rompen con ese hermetismo indicado al principio. Estas solanas se construyen voladas sobre rollizos de madera, y se cubren con un pequeño tejadillo que es prolongación del faldón de la cubierta de la casa.

En el interior, la casa muestra separados los espacios dedicados a vivienda de los reservados para almacén o cuadras, la planta baja está destinada a fines propiamente económicos, y se articula a través de un zaguán que da paso a la cuadra, a la bodega o la despensa, a la habitación para aperos, etc. La cocina ocupa un amplio espacio de la planta alta al estar concebida como lugar de reunión en torno al hogar; sobre él, una abertura rectangular en el techo permite la canalización del humo hacia el sobrado. Esta abertura está «cubierta por un emparrillado de vigas sobre las que se colocan frutos para secar o, en invierno, la matanza para ser curada» (Pizarro). El resto del espacio de esta planta se subdivide en pequeñas habitaciones, utilizadas como alcobas. Por último, el espacio sobrante entre los ángulos de la cubierta, o sobrado, además de permitir la salida de los humos a través de la tejavana, sirve como almacén de aquellos productos agrícolas que puedan ser dañados por la humedad.

Estas casas serranas de piedra pueden aparecer aisladas o formando manzanas de disposición irregular, sólo determinadas por el terreno, y agrupadas en torno a ciertos hitos urbanos, como pueden ser las iglesias parroquiales.

La casa de piedra de la Sierra de Gata

Pueblos como Cilleros, Hoyos o Acebo muestran una arquitectura popular muy atractiva, basada en casas de piedra bien diferentes de las anteriores. Aquí, los edificios son elevados, presentando generalmente tres plantas, al asentarse los núcleos de población en valles protegidos de los vientos y de los rigores invernales.

El material constructivo dominante es el granito, que se utiliza en bloques irregulares para formar una mampostería ordinaria, en sillares perfectamente escuadrados para crear muros de gran limpieza, y en dinteles y jambas. La madera sirve para separar los pisos en altura y para la subdivisión interna de los mismos, formando entramados con adobes como material de relleno. En el exterior, los muros pueden dejarse a piedra vista o revocados y blanqueados.

La vivienda suele ocupar un solar alargado hacia el fondo, terminando en corrales de pequeña extensión, a veces comunes a varias casas. Estos edificios nunca van aislados sino que forman manzanas que originan calles de bastante regularidad.

Externamente, son casas de gran homogeneidad, pues todas utilizan un lenguaje plástico similar y, por tanto, resulta difícil apreciar la condición social y económica de sus moradores originarios. Para ello hemos de acudir a otros elementos como los materiales utilizados, las dimensiones del edificio, o la presencia de unas curiosas ventanas geminadas, muy frecuentes en la zona, que aparecen siempre en el piso intermedio siguiendo el plano de la fachada o adaptándose a la esquina de la casa, estas ventanas indican una posición social y económica destacada y son, estas versiones populares, una imitación tardía de modelos platerescos.

En fachada se observa claramente la disposición de tres plantas, al abrirse vanos en cada una de ellas. En la inferior lleva dos puertas de distinta anchura y a distinto nivel; la más ancha, cerrada por una puerta de dos hojas, suele ir a nivel más bajo que el de la calle y comunica con la cuadra; la más estrecha, que se sitúa en un nivel superior, y a la que se accede por unos escalones sobresalientes, da paso directo a la escalera que conduce a los pisos superiores, una pequeña puerta, situada en el primer tramo de la escalera, comunica con la cuadra y evita el tener que salir a la calle para acceder a ella. En las casas más sencillas, la planta intermedia lleva una sola ventana. En las casas de individuos de mejor posición económica, las ventanas pueden multiplicarse, o llevar balcones, o una ventana geminada. El piso alto lleva siempre una solana, bien volada sobre mensulones de piedra o rollizos, cubierta con un tejaroz, o bien retranqueada sobre el plano de fachada.


Acebo. Sierra de Gata.

Hoyos. Sierra de Gata.

Pero es en la disposición interna de las viviendas donde claramente pueden observarse la diferente condición económica de sus habitantes, a pesar de presentar idéntica distribución de los espacios esenciales. La casa más sencilla se divide en dos crujías paralelas a la fachada: en la planta baja, la primera crujía está ocupada por la cuadra, destinándose la segunda a pajar. La primera planta está ocupada por una sala o lugar de estar, iluminada y ventilada por una ventana o un balcón, y una o dos alcobas en la crujía interior. La última planta, que se acoge a las vertientes del tejado. lleva, en la entrada, la cocina con el hogar sobre una gran placa de piedra o lancha que aísla el suelo de madera del fuego: encima, unos delgados rollizos para el ahumado de la matanza. Además de la cocina se disponen los sobrados para el almacenamiento de productos agrícolas. Las casas de labradores más acomodados son de mayor tamaño y, aunque la disposición es similar a la anterior, en la planta baja aparecen espacios para bodega y almacén de aperos. en las otras plantas llevan más alcobas, y los sobrados se especializan como chacineros y para cereales.

 


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