Arquitectura Popular de Extremadura

Juan Carlos Rubio Masa

 


III. La vivienda elemental

Entendemos por vivienda elemental todos aquellos espacios de habitación, permanente o temporal, que reúnen las mínimas condiciones de habitabilidad, a veces ninguna, si los observamos desde la óptica del modo actual de vida urbano.


Cilleros. "Zahurdón".

Estos tipos de construcciones muy abundantes en Extremadura, pero no exclusivos de ella, servían de albergue temporal para pasar la noche o guarecerse de la lluvia: aunque, en ocasiones, fueron utilizados como vivienda permanente por labradores y pastores. No forman nunca núcleos de población concentrados, a pesar de que puedan aparecer varios reunidos en fincas de labor o junto a los cordeles de ganado. Mientras que para Carlos Flores estas construcciones son el «reflejo de una situación de tipo más o menos feudal», para otros autores no son sino una continuidad de las viviendas prerromanas: de cualquier manera, su origen y permanencia en el tiempo plantean problemas teóricos.

El chozo es siempre una vivienda provisional, fija o portátil, construida íntegramente de materias vegetales. Adopta, generalmente, la planta circular para disponer una estructura, de palos arqueados y haces de cereales, de perfil cónico. Su simpleza espacial y sus pequeñas dimensiones -dos metros de diámetro por tres de altura- están compensadas por la depurada técnica que requiere su elaboración: «los palos forman la estructura, en anillos horizontales sucesivos de diámetro decreciente de abajo a arriba, unidos por otros a manera de arcos apuntados sobre los que se trenzan unos terceros helicoidalmente: los nudos se atan en cruz. La cubrición se hace con capas de ramajes (normalmente haces de paja de trigo), sujetando a veces la superior con una red de cuerdas o ramas largas y flexibles» (Feduchi). Estos chozos de estructura trenzada constituyen, según Flores, una tipología específicamente extremeña.

La llamada casa redonda es una manifestación arquitectónica bastante singular que, a pesar de aparecer en lugares muy alejados entre sí, presenta siempre una extraordinaria similitud en cuanto a forma y tamaño. En general, la planta es circular de unos cuatro metros de diámetro: sus muros perimetrales, construidos del material propio de la zona unido con barro o cal y arena, tienen un espesor de unos 50 ó 60 cm. y una altura que oscila entre un metro y medio y dos metros. La cubierta puede ser de dos tipos: la más característica y original es la realizada en falsa cúpula, obtenida por la aproximación de hiladas del mismo material que los muros, recubierta por fuera con barro para impermeabilizarla. Esta falsa cúpula suele llevar en el centro un hueco circular que permite la iluminación del interior y la salida de humos, y que en caso de lluvia es cerrado con una loncha o placa pétrea. El otro tipo muestra una cubierta de rollizos de madera y paja de cereales o ramajes, a manera de los chozos. Ambos muestran un sólo hueco que sirve de entrada y ventilación: poyetes en su interior y alacenas, muy bastas, de un solo anaquel. En el centro del espacio circular se disponía el hogar, a sus lados uno o dos jergones -colchones de paja u hojas de maíz- que servían de cama y de asiento.


Usagre. Falsa cúpula de un "chozón".

Diseminadas por la Sierra de Gata, quedan buenas muestras de estas casas redondas, que allí llaman zahurdones, destacando las que aparecen cerca de Cilleros. No lejos, los murus, o casas redondas de Ahigal, aparecen agrupados y poseen un aspecto más primitivo. García y Bellido cita ejemplos en Valencia de Alcántara, Villarreal de San Carlos e, incluso, en Portugal cerca de la frontera, donde se les denomina chafurdões, evolución portuguesa de chafurda o zahurda.


Esquema de algunas fases de la construcción de un chuzo (según Hasler).

Muy interesante es la agrupación de casas redondas cercanas a Usagre: los llamados chozones pueden aparecer aislados o agrupados. Sin embargo, lo más singular y enigmático es la unión tangencial de dos chozones precedida de una especie de corral rectangular de 40 metros de largo por unos seis de ancho. Sus muros perimetrales de metro y medio de anchura incluyen en su interior, y sin manifestarse externamente, pequeños espacios circulares cubiertos con una falsa cúpula, y con una entrada que no supera los 40 cm de altura. Estos espacios se disponen regularmente. En el lugar, creen que servían de zahurdas...

La alquería jurdana

Aunque podría ser incluída en el capítulo siguien­te, dedicado a la casa de piedra, es tratada en éste porque creemos que lo más característico son sus elementales rasgos y su falta de habitabilidad. Rasgos en los que, por otra parte, se quiere ver una pervivencia de lo que fueron los castros celtas.


Fragosa. Típicas viviendas de alquería.

Las Hurdes, tierra serrana, pizarrosa, aislada y malquerida, está formada por valles profundos que lo más que pueden ofrecer a sus habitantes es una eco­nomía de subsistencia. Los asentamientos humanos, llamados alquerías, se construyen a media ladera y ofrecen un aspecto arcaico sorprendente. Ultimamen­te, están siendo alteradas por la introducción de mate­riales y técnicas foráneas que rompen su armonía y carácter autóctono.

La casa jurdana es, generalmente, de una sola planta y de escasa altura. Aparece unida a otras en manzanas, separadas por estrechísimas y zigzaguean­tes callejuelas que se adaptan a lo abrupto de la pendiente de la ladera. La elementalidad y primitivis­mo de la vivencia están contenidos no sólo en su aspecto externo y en su modo de construcción, sino también en su compartimentación interna. Los muros están realizados, como señalamos anteriormente, con lajas de pizarra dispuestas por acumulación en seco. El equilibrio se consigue entremezclando lajas de diferen­tes tamaños. Las esquinas se redondean tanto para eliminar la dificultad que supone la definición de los ángulos, como para dar más estabilidad al edificio. La cubierta, de un sólo faldón poco inclinado, se realiza disponiendo rollizos de madera y ramajes sobre los que se colocan las lajas de pizarra sin trabazón, pero imbricadas. El único hueco que muestran al exterior es la puerta que comunica con un mínimo espacio que suele utilizarse de cuadra. Junto a ella se dispone, sin chimenea, la cocina con el hogar sobre unas piedras. Una o dos estancias más componen el resto de la casa, que se utilizan como dormitorios. A veces, la vivienda lleva junto a la casa o delante de la puerta un pequeño corral. Al parecer la casa era construida con extrema­da rapidez «por el novio y sus amigos cuando se acerca la época de la boda» (González Mena).


Fragosa. Vista general de una alquería jurdana.


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