Arquitectura Popular de Extremadura

Juan Carlos Rubio Masa

 


I. El concepto de Arquitectura Popular

En otro tiempo, los estudios sobre arquitectura sólo se ocupaban de los edificios construidos por y para las clases privilegiadas: lo edificado por el hombre común para su vivienda era ignorado, como lo era ese mismo hombre en aquella historiografía. Pero estos planteamientos teóricos cambiaron hace ya bastante tiempo al difundirse metodologías sociales en las que el hombre anónimo ocupaba un papel de protagonista en el devenir histórico. Esta transformación del pensamiento lleva al estudio del hombre en relación con su dimensión más elemental: el hábitat, entendido éste como un «espacio existencial» concretizado en un «espacio arquitectónico» del que la casa es su manifestación más evidente (Norberg-Schulz) y «una de las grandes fuerzas integrantes de la vida del hombre» (Bachelard).

Los primeros estudiosos de esta manifestación humana fueron los geógrafos. Posteriormente, llamó la atención de antropólogos, historiadores, arquitectos, etc, y, según fuese su interés, se le denominó arquitectura rural, vernácula, anónima, espontánea, popular, etc. El término popular, que aquí se utiliza, lo es porque se trata de una «arquitectura que nace del pueblo» (Chanes y Vicente). Pero ¿qué encierra además ese término? Bernard Rudofsky divulgó un concepto de la arquitectura popular como una «arquitectura sin arquitectos», entendiéndose por ello lo construido sin diseño previo realizado por especialistas y asumiendo la experiencia de una herencia cultural. Este concepto, que se ha convertido en lugar común de casi todos los estudios del tema, pretendía aunar la visión romántica de la arquitectura moderna, que observaba en la arquitectura popular una armonía y una belleza que ansiaba captar y reproducir, con la visión menos fascinada de geógrafos y etnólogos preocupados más por el nivel existencial del hombre que por la belleza formal de los edificios populares. Esta observación nos sirve para precisar que la problemática planteada por la arquitectura popular es mucho más compleja, e intervienen en ella otros muchos factores que la simple fábrica sin técnicos o la repetición de una experiencia arquitectónica colectiva.

Es quizá el geógrafo Pierre George quien mejor haya sistematizado el contenido semántico de la arquitectura popular, a la que define como un producto de la tierra, del medio natural, y de la estructura social. En cuyo estudio distingue dos niveles: uno descriptivo y técnico, y otro económico y social. “El primero resulta del tipo de construcción, de la elección de materiales y de la adaptación de los edificios a las formas de explotación local. El segundo resulta de la homogeneidad o heterogeneidad de las casas, que son expresión de la unidad o diversidad económica y social”.


Valdehúncar.

Garrovillas.

 


Capítulo anterior    Capítulo siguiente