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Arquitectura Rural Dispersa |
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Sevilla |
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Almazaras del campo de Écija |
Son los molinos de aceite o almazaras las más nítida nota distintiva de
la llana campiña de Écija (Sevilla). Salpicados entre plateados olivares
o ya abandonados en la tierra calma o de cereal, todavía subsisten
abundantes testimonios de estos edificios que durante siglos fueron
pieza clave de la economía y el vivir ecijanos.
Como se explica en el caso de las
almazaras utreranas, la torre de la almazara, su elemento externo más
llamativo, se debe al sistema de molturación de la aceituna basado en
la "viga". La prensa de viga se señala al exterior por la
torre maciza que se sitúa normalmente en una esquina. Por dentro, la
viga se aloja en una espaciosa estancia alargada, con frecuencia de tres
naves separadas por arcos y con cubierta a dos aguas.
La aceituna, tras ser deshecha por el "molino de rulo", movido
por una bestia y anejo a una viga, pasa a ser comprimida por ésta.
Antes se la ha mezclado con agua caliente y colocado entre
"capachos" de esparto. El líquido destilado por la presión
corre por un canalillo a un depósito llamado bomba, donde por un simple
procedimiento se separa el aceite del "alpechín" (líquido
residual de color oscuro). Luego el aceite pasa a las tinajas de
decantación situadas a ambos lados de la viga, hundidas o semihundidas
en el suelo, o colocadas en una dependencia cercana. Estas tinajas debían
tener capacidad suficiente para alojar la cosecha del año hasta ser
distribuida entre los compradores.
Cuando el molido y remolido de la aceituna se hacía en una almazara de
alguna hacienda de olivar, se empleaba un número de asalariados:
maestro de molino, molador, husillero, pinches, arrieros, talabartero,
un casero que se encargaba de limpiar las cuadras y alimentar a las
mulas, y la mujer del casero que hacía la comida a los trabajadores,
aparte de una familia encargada de recoger la aceituna de los olivares
del molino.
En el Diccionario Geográfico de Tomás López se citan en 1787 para el
término de Écija 42.210 aranzadas de olivar, que en años buenos daban
más de 400.000 arrobas de aceite en los 261 molinos que existían. En
1847, Pascual Madoz recoge las mismas cifras y, ya en la década
de los 50 de nuestro siglo, el Mapa de Suelos del Término de Écija, señala
no menos de 204 edificios, distribuidos mayoritariamente en el sector SW
del término ecijano. En los términos colindantes encontramos también
un buen número de molinos, aunque con densidad progresivamente
decreciente. En esta página ilustramos el Molino
del Capitán, situado a unos 6 km al sur de La Campana, población
de la comarca ecijana en la que el olivar también tiene un alto peso
específico.
La nota característica de estas almazaras es que la mayoría se encuentran abandonadas, ruinosas e incluso completamente destruídas. En estas tierras también asistimos a un progresivo deterioro de un patrimonio cultural que habría que preservar, al menos en lo que atañe a sus ejemplos más representativos y carismáticos.

Molino del Capitán
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| Portada |
Molino de rulo |
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| Inserción de la viga en la torre contrapeso |
Tinajas |
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